Sergio Torrescruz
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Me contrató la firma guatemalteca lap@laboconsult.com del abogado Leonel Aldana Pineda para analizar el caso de un sobrino nieto de Oliverio Castañeda y otros, detenidos por la policía de tránsito. La detención se convirtió en arresto minutos después por supuestos delitos contra la salud pública al encontrar dentro del vehiculo rentado, mapas de carretera y una brújula moderna o GPS, y esa misma noche, radio comunicadores en los apartamentos allanados, y en la madrugada, varios barriles de  gasolina a un vendedor de insumos para pesca artesanal en una playa cercana que visitaron los acusados con unas  amigas. Los fiscales tipificaron el asunto como Financiamiento de Estupefacientes.     
    
Dos horas después de recibir una transferencia de dinero por Western Union, enviado por el bufete extranjero, estos ya tenían en su poder todo el expediente del caso gracias al  sorprendente correo electrónico de Sabeer Bathia, mientras degustaba mi segundo quesillo en El Guiliguiste, con una jícara del tiste de la pulula en mi regreso a Managua.

El caso (jalado de los pelos), me recordó un cuento de Don Adán Zeledón, célebre  Jinotegano, que nos entretenía de niños con sus anécdotas, mientras se ocultaba el sol y encendían la planta eléctrica de diesel.
 
  -Adiós miamigo- Dijo don Abel a don Benito, dueño de la finca vecina que desayunaba en el corredor de su casa a la orilla del camino al pueblo.

-Adiós pues- Contestó el aludido    

Al regreso, grande fue la sorpresa de don Abel cuando al filo de la oracioncita, (puesta del sol en el norte), su vecino lo esperaba a la orilla del camino y sin mediar palabra ni gesto, le descargó los seis tiros de su revolver terminando con su vida.

El juez no lograba entender la razón de aquella acción sin precedente, sin lógica ni provocación, y haciendo a un lado las intervenciones del acusador y del defensor, se dirigió inquisitivamente al acusado y le preguntó:

-¿Porqué lo hizo don Benito?

El acusado entre huraño y desconfiado, dándole vueltas al sombrero entre sus manos, desde el banquillo, respondió al Juez.

-Porque me dijo,  Adiós miaumigo, y yo al principio como que no lo escuche muy bien,  pero después como que se me iluminó y se me fue aclarando la mente y se me fue subiendo un golpe de sangre al rostro por el enojo que sentía.

-¿Porqué? volvió a preguntar mas desconcertado el juez

-Mire asté Doctor… ¡Adiós MIAUMIGO!, Miau dice el gato, el gato toma leche, la leche viene de la vaca, la vaca es la mujer del toro, el toro tiene cachos y el difunto Abel me dijo cornudo, porque talvez se notició que mi mujer me engañaba con el jornalero que contraté y después hallaron muerto de un tiro en la nuca en la quebrada que baja hasta la pila de agua del pueblo en el cerro Aventino.

Hasta entonces, nadie sabía porque había matado a su vecino, ni quien era, ni como había muerto el otro hombre que hallaron hinchado flotando en la fuente de agua potable.  

Semanas más tarde, el abogado Aldana, y los familiares del reo me contrataron para asumir el caso, ya que los miles de dólares que habían anticipado a otros abogados nicaragüenses, no había servido para nada, pues habían abandonado el asunto y el sobrino de Oliverio (según sus orgullosos padres) estaba sin defensor. Acepte el caso, sub contraté un abogado del pueblo para notificaciones, y a otros dos colegas de Managua. Siendo tres los reos, coordinaría personalmente más fácil la defensa Técnica.  

Ya no soy juez para juzgar a nadie, pero como abogado de canas, investigo preliminarmente los casos que acepto, y prefiero defender a un inocente, que a un sospechoso según mis propias investigaciones, aunque me provoque con fuertes sumas de dinero. Ya sabemos que los narcos acaban con sus abogados, moral y físicamente.

En el estudio del caso, revisaba sentencias de las cortes de EU, y el caso que mas se acercó al que me encomendaron, lo encontré en una corte de Illinois. Esto me llevó al análisis de la Cuarta enmienda de la Constitución norteamericana que prohíbe la búsqueda ilegal en una casa o en un vehiculo particular. (Con sus excepciones). Pero como en Nicaragua recién adoptamos el nuevo Código de Procedimiento Penal o (CPP), y ya no contamos con la jurisprudencia del viejo sistema inquisitivo del Código de Instrucción Criminal o (In). Por doctrina, analogía y en base al derecho comparado debemos utilizar como fuente de derecho la jurisprudencia del sistema de la Ley Común de EU, Japón, Inglaterra, Australia, Argentina etc.  

CONCLUSIÓN. Ningún policía puede detener a un conductor si no ha incurrido en una infracción. El cuento chino, (para revisar sus documentos, para ver si están en regla), constituye una violación a los derechos constitucionales de presunción de inocencia, libertad de movilización, y de los encartados constitucionales de los artículos 31, 33 y 34 entre otros. Cualquier prueba incriminatoria ocupada dentro de un vehiculo ilegalmente detenido y revisado, ES OBTENIDA ILEGALMENTE Y NO ES VALIDA EN JUICIO sino existe orden previa del juez, ni se trata de flagrante delito, ni en violación a las otras reglas que rigen la inviolabilidad del domicilio. El automóvil es una extensión del domicilio del ciudadano. El resto es abuso de autoridad y fuente de vicios que impiden el desarrollo del principio de legalidad entre los policías. Cuya falta de preparación constituye en ocasiones un obstáculo para la aplicación de la justicia, confundida a veces con corrupción. A estos debemos apoyar y reconocer sus méritos, pero de igual forma, debemos exigir mayor estudio y profesionalismo para el fiel cumplimiento de la ley que han jurado defender y  representan.

EPILOGO: Una cosa es la defensa técnica y otra diferente la defensa moral del crimen o apología del delito. Policías, Fiscales, Defensores y Jueces, debemos tener extremo cuidado con el crimen organizado. En esta guerra no hay neutrales, pero hay reglas. Los que no soporten el calor, deben quedarse fuera de la cocina. Los policías, como el cuento de don Adán, suelen actuar con natural suspicacia, y sin el apoyo de la fiscalia están perdidos y viceversa, pero en asuntos tan serios, debe dejarse al Juez en libertad para discernir con lógica y sentido común, y no atado a leyes oscuras o contradictorias para ir creando con estas sentencias una nueva cultura jurídica y la base de nuestra propia jurisprudencia. La nula pena sin ley penal previa, debe ser historia con el CPP.-  
 
sergiotorres56@yahoo.com.ni

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