•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Por su audacia, acapara las primeras páginas de la prensa. Esa mixtura de su vida personal, sus gestos, su renuncia a los oropeles y las imágenes del poder terrenal, lo cual es más que ostensible en sus osados, inmutables y firmes discursos en pro de los más débiles, de los pobres, de los que protestan y no se resignan a la injusticia, a favor de la utopía.

No es solo desde sus Encíclicas que habla el Papa, lo hace de forma mucho más contundente en su vida cotidiana, en sus permanentes contactos con el mundo, en sus misas y sus alocuciones. Francisco no pierde oportunidad de comunicar, ya no son mensajes, ya no es una postura, es toda una visión la que transmite.

Francisco declaró que se fue a vivir al mismo alojamiento donde residen los visitantes que llegan al Vaticano, la Casa Santa Marta, donde pernocta, desayuna, almuerza y cena, porque así logra conversar con obispos y sacerdotes y toma el pulso de su Iglesia, es un método y un mensaje.

El Papa asume riesgos, confía en la gente y expresa que pase lo que Dios quiera. En un mundo de miedos extremos, de dirigentes blindados, él se expone. Es difícil que abandone esa actitud y no se atisba intención alguna de hacerlo. Está obteniendo excelentes resultados y cuenta con una sólida trayectoria en tal sentido.

El cambio introducido en las potestades de la otrora todopoderosa curia romana particularmente del Secretario de Estado, de que ahora los obispos se dirigirán directamente al Papa, sin pasar por intermediario alguno, es una reforma profunda y radical.

Hay que limpiar desde las entrañas la iniquidad de los sepulcros blanqueados, un sacudón ayudaría. Todo el mundo, y en especial los feligreses, pueden coadyuvar a acelerar el proceso.

El Papa salió a conquistar los corazones, las almas y la moral de millones de personas en el mundo, en particular de los jóvenes con un mensaje de valores, no solo proclamados como evangelio sino como una forma vital.

Disiente con visiones de la Iglesia católica sobre la vida familiar, social, sexual y las diversidades, y es posible que esas diferencias se mantengan, pero según expresa: “prefiero mil veces un mundo donde una gran institución y un líder se destaque por su sensibilidad social, por promover valores de hermandad, solidaridad y fraternidad entre los seres humanos, que un mundo donde todos nos precipitamos por el tobogán de la decadencia de todos los valores”.

El Papa argentino ha acotado que: “Prefiero discutir, disentir desde la izquierda, desde una visión laica que lucha por un mundo más justo, más hermano, más decente que convivir todos en el lodo bien revolcados. No me gusta el consuelo de la decadencia compartida.”

Habremos de preguntarnos si la propia izquierda no debe retomar la calle, salir del palacio y tomar el contacto con la gente, la audacia en sus ideas y en su búsqueda de la realidad, pero también en los milenarios sueños de un mundo más justo. El mensaje de Francisco repudia todas las formas de resignación.

Actualmente, millones de jóvenes y los no tanto, recibimos un torrente de mensajes papales con sentido franciscano, el mundo político y los que detentan el poder, los que departen dentro de los palacios deben estar incómodos, le temen a las muchedumbres cuando se agitan.

El papa Francisco, llegó a Roma desde los confines del Antártico, como una especie de tsunami de Dios. Es todo un desafío intelectual, muy esperanzador. Para algunos será la voz de Dios, y están en todo su derecho, para otros es la voz de un hombre, que desde un trono eligió ese camino, ese lenguaje, esas actitudes e interpela a la humanidad entera.

 

* Abogada y Notaría Pública