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Como ya es bien sabido, el veinte de agosto pasado, en el Salón de Convenciones del Hotel Intercontinental Crown Plaza, catorce organizaciones de la sociedad civil y algunos distinguidos ciudadanos de otras entidades, a su nombre, suscribieron un importante documento, acordando integrar un solo frente de UNIDAD POR LA REPÚBLICA; y sin más divisa que la bandera de Nicaragua, sin subterfugios, luchar unidos por el desarrollo socioeconómico y cultural de la Patria.

Es un convenio en el que, al margen de lo sectario y de liderazgos obsoletos, cívicamente unidos acuerdan trabajar con denuedo por la restauración de los valores morales y cívicos perdidos; y mediante el obligatorio respeto y cumplimiento a la Constitución y las leyes, extirpando la corrupción, fomentar la educación y la salud; y así al mejorarse el ambiente, que motivaría nuevas fuentes de trabajo, cesaría en gran parte la emigración y la delincuencia.

La loable intención de tan importante acuerdo, si en realidad y con firmeza se efectuase, al proyectarse, en un futuro cercano, se despertaría el necesario civismo en la mayoría del pueblo; y así, el encomiable acuerdo, impulsaría su crecimiento. Entonces sí tendrían su verdadero sentido las fiestas patrias de septiembre, y se entendería mejor al poeta Salomón de la Selva al decir: La Independencia se hizo para que hubiesen hombres, no mugrosa plebe, ni borregos de desfile

Es cierto que ha habido crasos errores de la Independencia a la fecha, a veces desvirtuándola; pero incluso con guerras intestinas y desastres catastróficos naturales, por gracia de Dios, Nicaragua subsiste; aunque la potencial riqueza donada por Él; por lo anterior y las deficientes administraciones, no sabiéndolas explotar, más bien en gran parte se han dilapidado; pero por la fe ancestral mariana, latente en la religión popular, la población mantiene vivas la fe y la esperanza.

Pues ellas son dos de las tres virtudes que con la caridad son las potencias del alma; la caridad es sinónimo de amor, el que reflejándose con claridad y libertad, le da valor a la existencia. Y la juventud, que es el valioso tesoro del porvenir, consigo siempre latente ha de tener, sí, el verdadero, no dejándose adulterarlo con juveniles halagos a equívocos sectarismos que obstruyen la libertad; por lo que levanta el ánimo ver jóvenes como en el INSS ayudando a los ancianos.

También impresiona haber visto virtualmente en fecha reciente la multitudinaria concentración de jóvenes de todo el mundo en Brasil con S.S. el Papa Francisco, los que al volver a sus lugares de origen con su porción de amor, irán llevando en su mensaje la semilla del bien, para contrarrestar la cizaña del secularismo, que por la filosofía materialista va con tendencia al ateísmo, que desconoce al Creador de todo lo que existe, que con la vida en absoluto todo se lo debe.

Una vida sin fe, sin esperanza y sin amor, ningún ser humano la querría compartir y mucho menos vivir. Por ello, para intensamente vivirla, es bueno saber compartirla, porque así nos complementamos; pero todo sí, con el debido orden, porque donde hay orden está Dios. Al margen también del fanatismo sectario, ya que de saber compartir, surge el auténtico valor de la democracia; y de tales intercambios los valores que compartidos dan mutuos benefician.

Por lo que, si con dicho Acuerdo, con la ayuda de Dios se lograsen resultados positivos, se estaría realizando el sueño anhelado de jóvenes ahora longevos que por ser más que todo individualistas estamos en lo que estamos. Dios permita que ahora nuestro sueño sea realidad.

 

* Miembro de Ciudad de Dios y Redemptor Hominis.

migdonioblandon@msn.com