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Desde hace un tiempo había querido hacer algunas reflexiones acerca del rol que juegan los padres de familia que tienen a sus hijos estudiando en la universidad. La razón: existe la idea muy arraigada de que los padres de familia desligan su responsabilidad, o en su defecto, reducen considerablemente la labor de acompañamiento de sus hijos cuando estos culminan la secundaria y van a la universidad.

Se esgrimen argumentos de que “ya sos lo suficientemente grande para ser responsable”, “te cuidamos todo este tiempo y ya es hora que vayas tomando tus propias decisiones”, etc. Algunos de estos argumentos ciertamente tienen cierta carga positiva, en tanto se evita que nuestros hijos se conviertan en personas altamente dependientes de los padres y madres de familia. Sin embargo, creo que existe un error en el enfoque que se le da al asunto.

Los padres y madres de familia, desde que nuestros hijos son pequeños y hasta que estén preparados para la vida, debemos acompañarlos a través del consejo, la formación en valores, actitudes y conductas que le vayan permitiendo independizarse, que le vayan posibilitando tomar sus propias decisiones. No existe “un tiempo”, a los hijos deberíamos ir cediéndoles espacios de independencia, pero los padres y madres siempre seremos sus padres y sus madres.

Es preocupante que en las universidades la independencia malentendida de los chavalos y chavalas los está llevando al fracaso en sus estudios. Los docentes vemos que los padres de familia, con algunas excepciones, desaparecen de la universidad para informarse del proceso educativo de sus hijos e hijas.

Los chicos por su parte, acuden a los padres y madres como simples proveedores de los recursos económicos que les permitan la continuidad de “sus estudios”. Y pongo entre comillas porque muchas veces usan la mensualidad para otros fines e inventan pretextos para que les vuelvan a dar la plata.

Hace poco en nuestra universidad tuvimos un foro en donde abordamos la problemática del rendimiento académico, y uno de los docentes planteó la necesidad de involucrar a los padres y madres de familia. Hay que acabar con la idea de los muchachos de bloquear el involucramiento de sus padres en su formación; hay que quitar la idea de los chicos de que la mejor universidad es aquella que menos involucra a los padres y madres de familia, porque les da pena ante sus compañeros, que lleguen a saber de ellos y ellas.

Invito a los padres y madres a que se acerquen a las aulas universitarias a dar seguimiento y apoyo a sus hijos e hijas porque hay que decirlo: muchos de ellos cargan con una serie de problemas que se reflejan en el bajo rendimiento académico y tienen que ser los padres y madres de familia junto con autoridades universitarias y docentes, los que les apoyemos para resolverlos.

Yo creo que así vamos a tener mejores economistas, mejores administradores, mejores ingenieros, mejores mercadólogos, mejores comunicadores, en fin, mejores profesionales con calidad científica y calidad humana.

 

* Coordinador Escuela de Economía,

Administración y Comercio, UCC.