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Deseo compartir la lectura de un ejemplar: “La Buena Semilla”, con el testimonio de un policía, y con un tema de actualidad. Ojalá nuestra Comisionada Aminta Granera y sus muchachos puedan aprender mucho de este ejemplar policía. “La blanda respuesta quita la ira; más la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1). “He aquí que Dios es grande, pero no desestima a nadie” (Job 36:5).

Jim, un policía creyente, acaba de recibir una distinción honorífica. En quince años que llevaba ejerciendo un oficio que consiste en mantener el orden en la calle, siempre había sabido mostrar respeto hacia los demás, incluso hacia hombres borrachos de quienes a veces debía ocuparse.

Un amigo le preguntó cómo podía hacer esto. Jim era una persona tímida; no le gustaba hablar de sí mismo, pero terminó de contar su secreto y así dar testimonio de su Señor:

“Hay dos cosas que normalmente hago: primero, cuando me llaman por una riña en un bar, nunca me digo: -De nuevo hay un tipo que bebió demasiado. No, si no que pienso: -Ahí hay un hombre que tiene unos derechos, el marido de alguien, el padre de alguien, el hijo de alguien, el vecino de alguien; que se emborrachó. Procuro pensar en la persona y no en lo que hizo”.

“La segunda cosa se halla en la Biblia. Ella dice que una respuesta dada con dulzura quita la ira. Cuando me acerco a la ventanilla de un vehículo, poco me importa la actitud del automovilista. Le hablo con un tono de voz un poco más bajo que el suyo. ¡Y esto me ha funcionado durante quince años!”

Aunque una persona se halle en un estado lamentable, pensemos siempre que fue hecha a la imagen de Dios. En cada persona hay una parte de dignidad que debemos aprender a distinguir. ¡Para Dios cada ser humano es importante!


* Laico bautista.

ocalero@gamil.com