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En la sempiterna irracionalidad de sus pasiones, Obama pretende ahora masacrar al pueblo sirio. Padece el odio acumulado de quienes se creen predestinados para regir el mundo y solo quiere matar, achicharrar, destripar, sus demonios bélicos han despedazado todos sus recursos hacia la razón, la moral y el humanismo.

La elemental idea de un entendimiento hacia la fraternidad no pasa por su mente. Su cerebro no es apto para comprender los alcances de la paz, ni siquiera como lo entiende una fiera que después de comerse a su víctima se da un lapso de reposo. El Nobel no descansa. La guerra, la forma más violenta de dirimir las contradicciones, es su opción normal aunque incompatible con el sueño de una humanidad que desea ser respetada y feliz.

¿Por qué todo un presidente de los Estados Unidos obedece tan ciego a impulsos criminales tan primarios? ¿Es una paranoia, una psicosis, una esquizofrenia? ¿Es la obsesión por lo absurdo lo que domina a míster Obama? ¿Por qué no acaba de comprender que matar por matar no es la mejor forma de inyectar democracia y sí, una aberración mental a todo lo que significa democracia y derechos humanos?

Como Nosferatus, el vampiro, Obama existe para destilar odios y alimentar su ego de sangre. Eso es lamentable en un mandatario, pero más triste para sus víctimas que suelen ser niños, mujeres, ancianos y personas inocentes e indefensas a las que les llega la muerte sin discriminación, la muerte como una lotería letal manejada por Obama, su faldero de Francia y resto de secuaces.

El sueño de paz de Luther King lo ha trastocado Obama en una pesadilla bastante pesada, para el mundo. También las ansias de paz de Nelson Mandela, Mahatma Ghandi, el papa Francisco y otros pacifistas. Ningún país, ni siquiera los que hoy fingen ser amigos de Estados Unidos, podrán vivir seguros, pues siempre estarán sometidos al capricho de la fuerza y la imbecilidad de este firulete crespo, ansioso de destruir a quien critica el menor de sus designios.

Obama, querido Sancho, es una regresión hacia el medioevo, cuando papas y feudales disponían los destinos de Europa para “mayor gloria de Dios”. Un paralelo haría este señor con aquel malvado Simón IV de Monfort que habiendo tomado en agosto de 1209 la ciudad occitania de Béziers, su ayudante, el clérigo Amaud Amaury, le notificó que tenía un problema con el exterminio de los habitantes de la urbe, pues unos eran herejes cátaros, otros tantos cristiano-católicos, y no sabía cómo proceder. “Matadlos a todos, que Dios sabrá reconocer a los suyos”, respondió el déspota. Así fueron asesinados sin excepción, los 20,000 habitantes de Béziers en una de las tantas barbaries de los inquisidores Obamas en aquel funesto tiempo.

Aquellas y otras matanzas de cruzados fundamentalistas católicos fueron cometidas en siglos de oscurantismo y fanatismo extremo. Sus dirigentes, feudales o clérigos, apenas sí sabían leer y creían que la tierra era cuadrada y el centro de todo el universo. Las matanzas de Obama y sus antecesores asesinos, son cometidas en un siglo de luces y en una época en que la razón y los conocimientos han avanzado tanto que sobran ideas y procedimientos para encontrar la paz y para decir adiós al crimen y la guerra.

Eso no cabe en la mente de Obama y de sus primates secuaces. El cerebro del Presidente Premio Nobel “de la Paz” esta desquiciado. Aprecia el mundo al revés, odia la paz y aplaude los asesinatos. Como obsesión deforme, no quiere el cariño, sino pretende ganar más odio antinorteamericano en todos los lugares del mundo.

Esta fiera no descansa, la irracionalidad es lo único que cabe en su pequeña cabeza. El genocidio es la reafirmación de su psicosis.

Pero… ¿Cómo fue posible que le concedieran el Nobel de la Paz a semejante Atila? ¿Estarían “jumados” los señores del Nobel al cometer error tan garrafal?

En fin parafraseando a Rubén diríamos: “Cristo va por las calles flaco y enclenque, Obama tiene esclavos y charreteras, y en las calles de Libia, sin ir más lejos, han visto engalanadas a las panteras”.

Al muera la inteligencia, del fascista Francisco Franco, hay que agregar ahora los mueras del fascista gringo: “Muera todo humanismo, muera el amor, muera la fraternidad, la solidaridad y la paz, viva lo absurdo, el odio y la brutalidad irracional”.

 

* Catedrático de Periodismo