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Como aficionada a la fotografía me sentí muy contenta al ver en la primera plana de EL NUEVO DIARIO (Edición 11885) una linda fotografía del señor Melvin Vargas –a quien quiero felicitar– que capta el vibrante momento en que un toro de más de mil libras salta por los aires y se quita de encima a uno de los 16 toreros que participaron en una “tarde de toros” al estilo nica. El propósito central era recaudar fondos para niños discapacitados.

La imagen hace reflexionar sobre el toro como símbolo de la humanidad y sobre el trato que recibe, en especial de parte de nosotros los nicas. También sobre el trato que damos a los animales y los compromisos existentes con su bienestar.

Recordemos que los sumerios, vinculados al despertar intelectual de la humanidad, habían establecido una constelación de estrellas “toro”. Los egipcios rindieron culto a los toros y bueyes; el dios indú Shiva cabalgaba sobre el toro Nandi y en la Biblia se dice que el profeta Ezequiel vio cuatro figuras cuando contempló la gloria de Dios: hombre, león, águila y toro. La cultura griega tiene muchas historias de dioses convertidos en toros.

Con esto quiero destacar la nobleza de este animal, al cual se le atribuyen fecundidad, fuerza y luz. Sin embargo, todavía vemos en el mundo la vergüenza de países europeos en donde, alegando que son “un bien de interés cultural”, se les sacrifica cruelmente en las llamadas corridas o tardes de toros.

Son toros criados para el combate; los llamados toros de lidia. Son encerrados y acosados por un estadio lleno de fanáticos “cultos” que ven cómo los acosan y agreden con banderillas, lanzas, etc. Después los matan con una enorme espada que va a dar a su corazón.

España es uno de los tristes escenarios del sadismo hacia los toros. Aunque no todos los españoles se muestran insensibles. Un 67.2% de ellos manifiesta falta de interés por las corridas, cifra que pasa a un 72.3% en la zona antitaurina de Cataluña, Huesca y Zaragoza, donde hay prohibiciones contra el espectáculo sádico de matar un animal indefenso, cansado, acosado y con muchas heridas.

En nuestras “barreras de toros” no se mata a los animales, lo que no quiere decir que no sean sometidos a estrés y algún nivel de agresión. No hubo aclaración si los toros fueron objeto de un chequeo médico veterinario antes y después del evento más reciente realizado en el Estadio Denis Martínez, a fin de recaudar fondos para ampliar el centro de equinoterapia “Los Mimados”, que le da atención gratuita a más de 250 niños discapacitados.

Todo espectáculo deberá respetar siempre el bienestar de los animales, independientemente de los fines que persigue, aunque estén llenos de bondad y solidaridad. Nuestro país, que avanza a pesar de las dificultades, se adhirió (entiéndase compromiso) a la Declaración Universal del Bienestar Animal. Recordemos que el próximo 4 de octubre será el día del animal nicaragüense.

Toros y caballos nos dan su fuerza, belleza e inteligencia para que niños y niñas superen las adversidades con que viven. Tratar bien a los animales es algo que nos debe llenar de orgullo como personas y como república. ¡Ándale toro!

 

* Licenciada en administración y química-farmacia

productnaturals@hotmail.com