•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

En la generación actual de jóvenes existe un deber moral para con la historia nacional, y consiste precisamente en recuperar, difundir e interiorizar la memoria colectiva de nuestras generaciones pasadas; nuestra conducta ha de ajustarse a la de todas y todos aquellos que entregaron su vida a cambio de construir una Nicaragua más justa, en libertad y solidaridad.

Hoy más que nunca la juventud debe estar consciente de su devenir para con la Nación. La tarea de esta -retomando palabras del pensador y líder cubano José Martí- es, en primer lugar, la de conocerse, y segundo la de crear e innovar. Los jóvenes tienen que entender que “se imita demasiado, y la salvación está en crear”.

Pero sin conciencia social y sin una memoria colectiva que reluzca, la juventud seguirá inmersa en una cultura política parroquial o de súbdito, que no les permitirá comprender su función vital dentro de la sociedad nicaragüense.

Los levantamientos de masas que se escenificaron en el siglo pasado en Centroamérica, y América Latina en general, solo pueden entenderse a partir de la anamnesia (recuerdo del pasado y concientización) que muchos de los partícipes en dichos procesos experimentaron para poder emprender acciones de cambio: un Simón Bolívar, un José Gabriel Túpac Amaru en el Virreinato de Perú; un José Martí, o un Augusto C. Sandino a partir de la gesta heroica de Benjamín Zeledón y la intervención norteamericana en Nicaragua. Asimismo, se encuentra posteriormente un Carlos Fonseca Amador, que retomará el ideario de Sandino; Ernesto Che Guevara y algunos que aún en vida continúan haciendo sentir su voz.

Pero la conciencia no ha de significar la simple reflexión o comprensión de una situación particular o personal ante un escenario político aglomerador, sino la disposición para actuar, que conlleva un efecto pragmático manifiesto en la conducta del individuo; es decir, cómo este se comporta en la sociedad, qué valores o ejemplo inculca en sus semejantes, y qué hace en pro de sus conciudadanos que se encuentran en situaciones precarias de vida o marginalidad total.

De ahí la principal lección que se ha de aprender de las generaciones pasadas: el espíritu humanista y de conciencia política; porque quien no se condolece ante situaciones de injusticia y el sufrimiento humano, es un objeto inanimado o simplemente una bestia. La conducta de los presentes tiene que estar regida por la memoria y conducta de los caídos, para evitar los vicios y perjuicios derivados, principalmente en el ejercicio del poder, y de las opulencias banales.

A propósito de memoria colectiva y del Festival Internacional de Poesía de Granada, ¡qué mejor expresión de conciencia social que la poesía política nicaragüense escrita a la par del pueblo y en consonancia con la historia nacional! Para concluir, retomaré unos versos del poema de Ernesto Cardenal titulado “Pensá en los que murieron”:

“Cuando te aplauden al subir a la tribuna, pensá en los que murieron. Vos los representás a ellos, Ellos delegaron en vos, los que murieron”.

 

* Docente y Politólogo