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No es un caso de colonialismo clásico, sino de “especial y particular” descolonización el que reclama ante la ONU la República Argentina al Reino Unido por las islas Malvinas y que implica una disputa de soberanía, la cual debe ser resuelta de manera pacífica y negociada. Más aún: tomando en cuenta los “intereses” (no los “deseos”) de los habitantes de las islas, de los cuales alrededor del 40 por ciento reside allí desde hace menos de diez años, dedicado a la ganadería ovina y a la producción de lana en muy pequeña escala. Es decir, su población no consiste en un pueblo preexistente y víctima histórica de una dominación colonial. Se trata de colonos impuestos por la potencia ocupante, a modo de presencia social simbólica de la fuerza militar que domina, disponiendo de armas nucleares, el Atlántico Sur.

Tal fue la premisa fundamental planteada en la primera reunión de grupos solidarios del área centroamericana y del Caribe con la República Argentina con la cuestión de Malvinas, que tuvo lugar en el Hotel Nacional de La Habana el 12 y 13 de septiembre. En efecto, organizada por la Asociación Cubana de las Naciones Unidas, ACNU —fundada en 1947—, participaron delegados de Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, como también del Caribe: aparte de Cuba, República Dominicana, Haití, Trinidad y Tobago, Jamaica y Guyana. En total, doce países y más de treinta delegados.

La abogada Natalia Chávez Arróliga y el suscrito representamos al grupo de Nicaragua, integrado además por el científico y presidente de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua Jaime Íncer, el jurista diplomático y analista de política internacional Gustavo Adolfo Vargas, el rector y exembajador de Nicaragua en Argentina Gilberto Bergman, el docente universitario Humberto Cárdenas Hernández y el colaborador de las páginas de opinión, Marvin Saballos. Natalia sugirió algunas inserciones en el Proyecto de Declaración y yo resumí las actividades de nuestro grupo, surgido de forma espontánea entre intelectuales progresistas en enero de 2012: tres declaraciones (la última del 21 de marzo de 2013, en rechazo al referéndum convocado por las autoridades británicas en las islas), cinco reuniones de trabajo en la Embajada de Argentina en Nicaragua y diez artículos: ocho en El Nuevo Diario y dos en La Prensa.

En el mismo ámbito de difusión, el grupo dio a luz —financiado por la embajada Argentina— el folleto La cuestión Malvinas en Nicaragua / Aquí y hora. Allí se compilan los artículos de prensa de 2012, el material remitido por la dirección general de las Malvinas del gobierno argentino y el texto de la declaración de apoyo de la Asamblea Nacional de Nicaragua, emitida el 3 de mayo de 2012. Dicho folleto fue distribuido a todos los asistentes, figurando entre ellos periodistas de fuste, embajadores retirados, parlamentarios, abogados e historiadores.

En la reunión se enfatizó que la cuestión de las Malvinas es una causa regional: de la integración territorial de nuestra América; y global. En su conjunto, la Comunidad Internacional ha llamado reiteradamente al diálogo, a través de un gran número de resoluciones de la ONU, OEA, Unasur, Celac, SICA, las Cumbres Iberoamericanas, las Cumbres de América del Sur con los Países Árabes, ASPA, las Cumbres de América del Sur y África, ASA, y el G-77 más China (131 países), entre otros.

En el mismo evento se sostuvo que la maniobra político-mediática del referéndum de marzo de 2013 no altera la esencia de la cuestión de las Malvinas, que incluye a las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes; y su previsible resultado tampoco pone fin a la disputa de soberanía ni a los incuestionables derechos argentinos.

En la declaración final, los delegados manifestamos nuestra preocupación por la exploración y explotación de los recursos naturales y renovables y no renovables de la plataforma continental argentina desarrollada por el Reino Unido, en contravención con lo dispuesto por la resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU. Al mismo tiempo, nos comprometimos a proyectar nuestra labor en el ámbito académico con el fin de promover el interés de la juventud sobre el tema, especialmente la anómala y anacrónica obstinación colonialista de la antiguamente llamada por los españoles ¡pérfida Albión!

 

* Escritor