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Aparentemente los votantes en Alemania, decidieron consolidar su estabilidad económica, política y social, y le han dado un voto de confianza a su canciller Angela Merkel, una física, nacida en Hamburgo, República Federal de Alemania, la que desempeña el cargo desde el 2005. Su campaña electoral se puede resumir con su gesto del triángulo y el lema “Alemania a salvo en sus manos”.  Su abrumadora victoria en las elecciones germanas reconfirmó lo que todas las encuestas de opinión señalaban, que la Merkel seguiría como canciller.

La reelecta canciller se presentó ante los votantes con un esquema de 30 mil millones para expendio social y sustento a las familias, apropiándose de algunas propuestas de sus opositores y resistiendo procedimientos que obligaran al contribuyente a pagar la crisis del euro. Ante la enorme dificultad financiera que se ha llevado por delante a decenas de gobernantes europeos (Zapatero, España; Berlusconi, Italia; Sarkozy, Francia; Papandreu, Grecia, y otros) sin importar su filosofía política, la elección de la canciller Merkel demuestra todo lo contrario, pues ella también pudiera haber sufrido la embestida de una de las peores crisis económicas del orbe.  

Entonces ganar elecciones se ha convertido en otro hábito más para la Merkel; su gracia y carisma dominan el espíritu imaginativo de los partidos democráticos alemanes, y en estas elecciones quedó claramente confirmado al representar con los votos, los deseos ciudadanos de la primera economía de Europa. Genuina en sus cualidades, asociadas a su acostumbrada sencillez, dones y habilidades que salvaguarda como modelo de austeridad racional.

Con el 100% de los sufragios escrutados, el partido fundado en 1945, y cuna del primer canciller de la República Federal de Alemania, uno de los “padres de Europa”, Konrad Adenauer, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ganó holgadamente con el 41.5%, junto a su pariente partido Unión Social Cristiana de Baviera (CSU), alcanzando en esta avalancha electoral, ocho puntos más que en el 2009, algo que no lograban desde Helmut Kohl, en el año 1990, cuando celebraban con alegría la unificación del Este y el Oeste. Merkel tendrá más legitimidad que ningún otro canciller, para designar la alineación política que considere más ventajosa para Alemania y el resto de Europa en estos tiempos de crisis: pocos riesgos, nada de experimentos y flexibilidad ideológica.

Por su parte, el añejo partido fundado en 1875, el Socialdemócrata de Alemania (SPD), de Willie Brandt y Helmut Schmidt, quedó en segundo lugar con el 25.7%, La Izquierda (Die Linke) se convierte en la tercera fuerza política con el 8.6% de los votos, y Los Verdes retroceden al 8.4%.  El célebre Partido Liberal Democrático (FDP), muchas veces usado como bisagra en la política germana, liderado por Phillipp Rosler, sufrió en estas elecciones su jornada electoral más adversa desde que Alemania volvió a coexistir bajo un régimen democrático. Desde 1949, el partido no estará representado en el Parlamento, al obtener el 4.8% de los sufragios (El 5% es necesario para obtener representación parlamentaria), unos 10 puntos menos que en 2009. La otra sorpresa la dieron tres partidos completamente opuestos: la Izquierda y los socialdemócratas progresistas de Oskar Lafontaine, al obtener el 8.6% de los sufragios, convirtiéndose en la tercera fuerza; los liberales se desplomaron por debajo del 5%, al igual que los euro-escépticos Alternativa por Alemania.

El nuevo Parlamento o Bundestag de 630 miembros estará compuesto por: 311 parlamentarios de la coalición democristiana de Merkel; 192 socialdemócratas; 64 escaños para la Izquierda (Die Linke) y 63 curules para Los Verdes. En otras palabras, la Merkel necesita de 5 diputados para llegar al número mágico de 316 parlamentarios. El último canciller conservador que obtuvo mayoría absoluta en el Parlamento alemán fue Adenauer en 1957, gobernando sin necesidad de pactar una alianza.

Ante la disyuntiva de con quién desea gobernar, Merkel continúa sus tertulias con los socialdemócratas (192 curules) para negociar una posible gran coalición que gobernará por los próximos cuatro años, posición súper ventajosa para ella, muchos la apoyan, pero la base del partido se resiste. También platica con Los Verdes. Su principal contrincante, el socialdemócrata Peer Steinvrueck, se expresó claramente sobre el tema de la coalición con el CDU, señalando lo siguiente… “El balón está en la cancha de Merkel”, “Ella tiene que conseguirse una mayoría”. Merkel desmiente la posibilidad de gobernar en minoría por la importancia de disfrutar “un gobierno estable”. Hay especulaciones por donde quiera sobre todos los posibles escenarios, pues la composición numérica del decimoctavo Parlamento alemán, señalan que entre los socialdemócratas, los socialistas de Die Linke y Los Verdes, tienen en conjunto 319 diputados, frente a los 311 parlamentarios de la CDU de Merkel, ¿qué tal?

¿Qué hará Angela Merkel y la directiva de su partido?, ¿negociará con los socialcristianos o con Los Verdes? Esto lo sabremos pronto, mientras tanto se está ganado el tradicional apodo de “dama de hierro”, aunque ella demuestra ser más la “dama de los guantes de seda”. El estadista y militar alemán, artífice de la unidad germánica, el aclamado “canciller de hierro”, Otto von Bismarck, nos dejó este pensamiento… “La política no es ninguna ciencia, sino un arte”…, reflexión que necesitan hoy los líderes alemanes para lograr gobernar como señaló la canciller, “con prudencia y responsabilidad”, y continuar defendiendo los intereses alemanes en Bruselas sin criticar el europeísmo. Tiempo al tiempo.