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La desregulación financiera promovida a mediados de los 80 por el Presidente Ronald Reagan (EE.UU.) y Margaret Thatcher (Inglaterra), y continuada hasta 2007, favoreció el crecimiento desmesurado del sistema financiero internacional a través de asumir elevados riesgos para lograr mayores rentabilidades, de conformidad con las previsiones del paradigma de Misnky. Cuando la crisis financiera estalló en 2007-2008 quedó en evidencia la responsabilidad de la banca de inversión y de los fondos de alto riesgo (hedge funds) en la generación de la misma, principalmente por la alta exposición a las hipotecas subprime de las carteras de colocación de esos agentes.

Entre los bancos europeos con problemas, los alemanes, que habían otorgado líneas de liquidez de emergencia a vehículos del ¨sistema bancario en la sombra¨, que constituían inversiones que los bancos internacionales desviaban a paraísos fiscales para evadir impuestos, no pudieron atender las solicitudes de desembolso que formularon esos vehículos cuando se desplomaron las bolsas mundiales y colapsaron el mercado de titulaciones y el mercado interbancario, contribuyendo con ese incumplimiento a engrosar la “bola de nieve” de la crisis.

La banca en la sombra es producto de la desregulación financiera en el marco de la globalización mundial. Implica intermediación entre ahorro e inversión fuera de los canales bancarios tradicionales, al margen de la regulación y supervisión bancaria, funciones que en Europa competen a los bancos centrales, pero que en otros países, como Nicaragua, competen a una entidad distinta al Banco Central. Ese mercado opera a través de “empresas de maletín” creadas y domiciliadas en paraísos fiscales, que luego ofrecen servicios de inversión al público en otros países, y que al carecer de registro, regulación y supervisión, conllevan elevados riesgos de estafa y pérdidas financieras para los depositantes.

Desde el 2008 el G-20 y otros países han considerado varias iniciativas para mejorar la regulación financiera internacional y limitar las operaciones de los bancos y su nivel de riesgo, a fin de moderar el riesgo sistémico. Lo deseable es que estas iniciativas se plasmen en una regulación concreta y en nuevas reglas del juego.

Por otro lado, el tema sobre paraísos fiscales fue tratado por el G-20 en Londres (2009), y las conclusiones de esa cumbre motivaron al presidente Nicolás Sarkozy, a declarar públicamente que la época del secreto bancario y los paraísos fiscales habían acabado. Pese a los avances logrados, al día de hoy no se ha avanzado mucho para hacer efectiva esa frase del presidente francés.

Sin embargo, el secreto bancario y la evasión de impuestos serán abordados frontalmente en la Octava Cumbre del G-20 (septiembre-2013). En esa ocasión, el Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), presentará a los líderes de países ricos y emergentes un informe y un plan para erradicar las prácticas de ingenería fiscal y financiera que aplican las multilaterales y otros agentes para no pagar impuestos y para ocultar rentas que proceden de actividades delictivas,

El plan de la OCDE consiste en un sistema de intercambio automático de información, que sortearía las trabas que ponen varias jurisdicciones consideradas paraísos fiscales o administraciones opacas, como Suiza, que simplemente obstaculizan o desatienden los pedidos de información y datos bancarios, alegando casi siempre el “Secreto o Sigilo Bancario”. El objetivo es lograr un acuerdo y su correspondiente programa de implementación. El sistema estaría operativo a más tardar en 2015.

La propuesta incluye un modelo de acuerdo, al que puedan adherirse las autoridades tributarias de los países que se sumen al sistema automático de intercambio. Después de adaptar el acuerdo a la legislación nacional correspondiente, se podrá exigir a las entidades financieras de cada país que aporten anualmente diversos datos de sus clientes a una plataforma a la que podrán acceder las autoridades tributarias de los países implicados. Los trusts y otro tipo de fundaciones estarán obligados a revelar a esta plataforma las personas que las controlan.

Por la sanidad de las finanzas internacionales y el cumplimiento de las metas fiscales de los países, hacemos votos porque en la Octava Cumbre del G-20, se logre un acuerdo que haga efectiva la declaración de Sarkozy: eliminar el secreto bancario y acabar con los paraísos fiscales, contribuyendo a desarticular la “banca en la sombra”.

 

* Economista, MBA.

 

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