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El “todo” es −para el exguerrillero, filósofo y estadista de Uruguay, José Mujica− la naturaleza, el universo, el cosmos y su congnocibilidad científica, misma que debería estar al servicio del amor, la amistad, la solidaridad y la familia, pero que lamentablemente −hasta ahora y en especial en las naciones desarrolladas− está al servicio de intereses mezquinos, los que se manifiestan de diversas maneras: Economía sucia sustentada en el consumismo, narcotráfico, estafa, fraude, corrupción generalizada. Esto fue planteado magistralmente por Mujica en la 68° Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas.

Afirmó que “el consumismo constituye una cuenta regresiva contra la naturaleza y la humanidad”, pues de ello se derivan las plagas contemporáneas que promulgan una serie de antivalores, entre ellas aquella que sostiene que “somos más felices si nos enriquecemos sea como sea”… “El fin justifica los medios”, diría Nicolás Maquiavelo. Y es que para este gran estadista “la economía globalizada no tiene otra convicción que el interés privado de unos pocos”, lo que provoca frustraciones en masa.

El mundo, agregó, “no debería ser gobernado por las transnacionales ni mucho menos por los poderes financieros”, porque “no es posible para todos colmar ese sentido de despilfarro que se le ha dado a la vida”. Por lo que precisó que “es necesario lograr un consenso planetario para desatar solidaridad hacia los más oprimidos, castigar el despilfarro y la especulación, movilizar las grandes economías no para crear descartables con obsolescencia calculada, sino bienes útiles sin frivolidades para ayudar a levantar a los más pobres del mundo… Es tiempo de empezar a batallar para preparar un mundo sin fronteras, un mundo con una humanidad mejor”. En su opinión, la primera tarea de hoy en día debe ser salvar la vida.

En ese sentido de la vida, expresó que “es un deber luchar por patria para todos”. Por ejemplo “que Colombia pueda encontrar el camino de la paz”. Consideró que es un deber luchar por tolerancia, “tolerancia para con aquellos que son distintos, y con los que se tiene diferencias y discrepancia”, lo que, para este revolucionario, le quita sentido al bloqueo inútil a Cuba y/o al colonialismo impuesto en las Malvinas y peor aún a la vigilancia electrónica, en clara alusión al espionaje estadounidense, ya que “no hace otra cosa que sembrar desconfianza”.

Todo ello a pesar de la existencia de los organismos Internacionales, por lo que la duda lo asaltó y reflexionó “talvez nuestro mundo necesita menos organismos mundiales”. La ONU, dijo, “languidece, se burocratiza por falta de poder y de autonomía, de reconocimiento y sobre todo de democracia hacia el mundo más débil que constituye la mayoría aplastante del planeta”.

Pepe, como es conocido este mandatario, informó que “en cada minuto del mundo se gastan dos millones de dólares en presupuestos militares”, e indujo a luchar por la vida y revertir esos gastos militares en investigaciones médicas, ya que estas apenas cubren la quinta parte de la investigación militar. “Hay que salir de la prehistoria y archivar la guerra como recurso cuando la política fracasa”, fue una de sus recomendaciones.

Para este visionario, las potencias deben entender que “los indigentes del mundo no son de África o de América Latina, son de toda la humanidad”, y esta debe empeñarse en su desarrollo, en vivir con decencia por sí mismo. “Los recursos necesarios existen, están en ese depredador despilfarro de nuestra civilización”.

 

* Abogado y sociólogo.