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Se nace y se abre una puerta. Se crece y se abren muchas más. En ocasiones, las vemos cerradas, pero están sin llave, basta un pequeño esfuerzo y se abren de par en par. No temamos hacerlo. Cada puerta que se abre es un nuevo horizonte, un nuevo camino.

Los caminos de la vida están en blanco… o talvez, en blanco y negro. Pintarlos de colores es tarea de cada quien, para eso la vida nos entrega caballete y pincel. Cuáles y cuántos colores utilizaremos, es nuestra opción.

¿Dónde quiero llegar? ¿Cómo quiero viajar? Es nuestra decisión. No dejemos que otros u otras las tomen por nosotros. No temamos hacerlo.

Emprender nuevos caminos y caminar emprendiendo, es la esencia de la vida. Vivir y emprender son casi sinónimos. Quien no emprende vegeta, y quien vegeta no vive.

Poesía, música, negocios, estudios y amores; cuando se inician son emprendimientos de vida y a ellos hay que entregarse a plenitud y con pasión. Sin temor a equivocarnos y sin temor a fracasar, porque fracasa solo quien no vuelve a intentar lo que anhela. No temamos equivocarnos.

Más que temer el equívoco, se teme a la burla, pues esta es una especie de fiera que tan solo al imaginarla inmoviliza. Por temor al qué dirán, muchas personas no viven su propia vida. Y… debe ser muy triste darse cuenta que se abre la última puerta de nuestra existencia y reconocer que por temor a la burla, apenas se ha fingido vivir.

Es tan efímera y tan única nuestra existencia, que se debe vivir a plenitud. Desarrollar la intuición más que la razón es atender nuestra esencia más íntima. Ser lo que se quiere y no lo que se debe, es ser uno mismo. Vivir una vida auténtica, es vivir. Viva la vida.

 

Chiquilistagua, Octubre 2013.

 

* Escritor. Promotor Programa Emprendedores.