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Todos los días, las mamás me hacen preguntas respecto a sus niños recién nacidos; algunas por “primerizas” tienen dudas, pero otras, a pesar de tener dos o más hijos, también están plenas de interrogantes.

Se debe partir de que los recién nacidos no son adultos pequeños, pero sí son pequeñas personas que sienten aunque no puedan hablar para decirlo, y tienen derechos que merecen ser respetados. A continuación algunos aspectos que deben tenerse en cuenta en toda casa donde hay un recién nacido:

El único alimento que necesita un niño en los primeros seis meses de vida es la leche materna, el diseño es tal que no necesita ni agua. Una creencia común es que las mamás no tienen suficiente leche para su niño, pues llora o “come a cada rato”, pero la explicación es sencilla: la leche humana se digiere tan fácil que el niño pronto está listo para otra toma, y no solo por leche llora.

Si orina más de seis veces en el día e incrementa de peso, significa que hay suficiente producción de leche. El principio es básico: entre más succiona el niño, más leche produce la madre.

Todo el que ha tenido la oportunidad de convivir con un niño, ha conocido “el terror” de los cólicos; la manera óptima de enfrentarlos es dando el alimento más sano: leche materna, pero además, el niño necesita cariño y comprensión.

El ombligo es puerta de entrada fácil para microorganismos, sobre todo en los primeros días. No le ponga fajero, solo manténgalo limpio y seco. La mollera es una puerta abierta al cerebro, no la manipule.

Está bien que le aplique crema protectora en el área del pañal, pero no talco, ni colonias, tampoco perfumes, ellos naturalmente huelen bien. Cada vez que toque a su niño hágalo con las manos limpias, use agua y jabón o alcohol gel. Unos minutos de sol antes de las nueve de la mañana ayudan a fabricar vitamina D, que fortalece sus huesos.

Nadie debería fumar en casa y si hay un niño es un acto que no tiene perdón. Dele estímulos, háblele, cántele, acarícielo, su compañía le es grata, su sonrisa le encanta, su frustración lo lastima. Si se enferma llévelo al médico, no al vecino. Si percibe aumento de la temperatura use un termómetro, no se fíe de sus manos y no la tome rectal.

Si llora puede ser por hambre, frío, calor, cólicos, enfermedad, necesidad de brazos, dolor de oídos, un pelo enrollado en un dedo, deseos de que lo aseen, le canten, hablen o simplemente tiene ganas de llorar.

Por favor no lo purgue nunca. Los lactantes deben dormir boca arriba, pero cuando lo acompañe póngalo boca abajo, eso le sirve de gimnasia. La cuna debe ser segura, colchón firme y sin juguetes, ni correas que puedan provocar accidentes.

Ojalá todas las mamás y papás supieran su tipo de sangre antes del embarazo, para estar alerta ante una probable incompatibilidad. Si un niño no succiona bien, está flojito o rígido, no reacciona a la luz, a los sonidos o no llora, debe ser examinado urgente por un profesional.

Criar a un niño no es tarea fácil, por eso es de dos. Si la mamá está dando el pecho, el papá debe garantizarle toda la comodidad necesaria; ayudarle a lavar, planchar, cocinar, aunque venga cansado del trabajo, su hijo se lo agradecerá.

 

* Pediatra.

angelcent_03@yahoo.es