•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Sinceramente no he leído las obras históricas escritas por el General Humberto Ortega Saavedra; sí he oído y leído comentarios acerca de ellas de algunos “personajes” de la política criolla y otros críticos literarios que han tenido la dicha de leerlos. Aun así, me parece interesante hacerle un verdadero reconocimiento histórico a Humberto, por su protagonismo pragmático desde su integración al FSLN en los años 1960 a 1990, y por su decidida participación en el derrocamiento del dictador Anastasio Somoza D., y su tradición dinástico-nepótica.

Aunque no tengo dominio de los elementos técnicos de la literatura, sí puedo atestiguar como participante junto a él, de su capacidad dirigencial como estratega de la pre y la insurrección, que tuvo un inicio en octubre de 1977, Octubre Victorioso, con los asaltos a los cuarteles de San Carlos, Río San Juan, comandados por Edén Pastora los hermanos/as Guevara y los héroes caídos, entre ellos, Laureano Mairena y otros; y al cuartel de Masaya con Israel Lewittes, Juan Carlos Herrera (“La Foquita”), Norman López, entre otros; teniendo como única mujer participante a María Eugenia Ferrey Echaverry (“Tere”), todos bajo la dirección del Comandante “Pedro Antonio” (Humberto), y “Edmundo” (Camilo).

Humberto es una historia viviente y de gran trayectoria, y reafirmo: con mucha más autoridad político-moral que algunos que se autovaloran. Por su osadía al liberar al Comandante Fundador del FSLN Carlos Fonseca de las cárceles de Alajuela, Costa Rica, quedó lesionado de su cuerpo, lo que le ganó más simpatía de parte del Fonseca Amador, de los miembros de la Dirección Nacional que cayeron en Pancasán 1967, quienes le tenían un especial aprecio a él y a su hermano, Comandante Camilo Ortega; afecto sumado por Oscar Turcios, Germán Pomares (“El Danto”), Ricardo Morales Avilés y muchos de los héroes caídos en la lucha antidictatorial.

Desde joven, Humberto (“Pedro Antonio”) fue un gran activista y organizador de la Juventud Patriótica, el FER, los Cives y el FSLN, siempre desde la clandestinidad, no pasando varios años en cárcel, sino junto a nosotros al calor del cañón de la GN que asesinaba a quienes detectaban por delación, traición y por algunos que mejor se iban a vivir la dolce vita al exterior; muchos ahora aparecen juzgando y haciéndose los grandes revolucionarios, enriqueciéndose con los impuestos ciudadanos y los bienes del Estado.

Humberto, dedicado a historiador, estudioso del desarrollo de la “autollamada clase política”, tiene la lucidez para relatar hechos reales vividos, y aunque como todo ser humano cometió sus errores y desaciertos, los cuales reconoce, es de un gran valor dirigencial para el FSLN histórico; tiene el legado de Carlos, su hermano Camilo, del Danto y de muchos que no pensaban en enriquecerse con la sangre de los caídos.

Aunque Humberto haya dicho en su oportunidad: “no me voy en bicicleta”, su pecado es menor a los que se están dando con los llamados “relevos generacionales”, que no conocen la realidad del FSLN, sus principios y su forma estatutaria histórica. Cierto que los tiempos cambian, pero el idealismo social es uno, y ese es por los pobres y para los pobres, que siguen sin oportunidades de desarrollo humano.

Mis saludos y respeto siempre a “Pedro Antonio”, más en estos recuerdos de Octubre Victorioso 1977, y en su dedicación a recopilar y ajustar la historia del FSLN en su verdadera esencia protagónica.

Octubre 2013.

* Periodista.