•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Ya lo he dicho, este gobierno tiene en política económica dos caras antípodas que hasta el momento ha logrado hacer convivir: una cara neoliberal reaccionaria y oficial, y otra cara de políticas alternativas progresistas que se derivan de su membresía en el ALBA y la ayuda venezolana. Yo defiendo esta última cara progresista, que precisamente es la que critica el sector político opositor de “demócratas” colonizados, repitiendo una tesis que se inventaron dos europeas de ingrata memoria, la sueca Eva Zettemberg y la italiana Francesca Mosca (embajadora de la UE): que la ayuda venezolana carece de transparencia, debe integrarse al presupuesto y ser aprobada por el Parlamento.

El argumento es indecente. Venezuela ha optado por encauzar su cooperación con Nicaragua no por un canal gubernamental sino vía sociedad civil, organizando una empresa mixta donde posee la mayoría de las acciones. La cooperación a través de la sociedad civil tiene larga data en Nicaragua. La han practicado y practican los gringos y los europeos. Y ellos, como los venezolanos, realizan sus evaluaciones sistemáticas. La embajada venezolana en varias ocasiones ha manifestado que a partir de sus evaluaciones sistemáticas, no tiene ningún cuestionamiento acerca de la gestión administrativa de su cooperación con Nicaragua.

Gracias a la cooperación venezolana y al proyecto ALBA, ha venido funcionando una suerte de Estado fáctico, paralelo al tutelaje oficial del FMI, que ha impulsado varias políticas alternativas que conforman el vector opuesto al dogma neoliberal. No obstante, los límites que le impone la política económica oficial, el alcance exitoso de las políticas alternativas ha posibilitado un moderado cambio positivo en la calidad de vida de la mayoría de la población. Se logró superar la parálisis y el caos energético heredado del gobierno de Bolaños. La pobreza, medida como ingreso monetario disminuyó tanto en su índice de pobreza general como en el de pobreza extrema. Según el Fideg, entre el 2009 y el 2012, la pobreza general pasó del 44.7 % al 42.7 % de la población (una disminución del -2%); y la pobreza extrema pasó en el mismo período del 9.7 % de la población al 7.6 % de la población (una disminución de -2.1%).

Un avance significativo reconocido oficialmente por la FAO, ha sido la mejoría de la ingesta alimentaria en una extraordinaria magnitud de la población; entre el 2010 y 2012, la subnutrición pasó de un 55.1% a un 20.1 % de los habitantes, lo que revela que el programa “hambre cero” ha demostrado ser un programa certero. Importantes han sido las disminuciones en las tasas de mortalidad infantil, muerte materna y desnutrición infantil, así como los progresos, reconocidos por la Unesco, en la lucha contra el analfabetismo y la incorporación de importantes segmentos de población al sistema de educación formal, especialmente en su nivel primario.

Las compras a los medianos productores (vacas, cerdos, gallinas, etc.) para abastecer el programa “hambre cero” han fortalecido la producción y dinamizado el mercado interior. Los subsidios en especie (urea, semillas), el crédito productivo y la asistencia técnica a las cooperativas han elevado la eficiencia y competitividad de los pequeños productores. Los subsidios en especie y monetarios a los asalariados estatales han compensado el vergonzoso nivel de los salarios vigentes. Los subsidios al transporte colectivo y a las tarifas eléctricas, las titulaciones de tierras a pequeños propietarios rurales y urbanos, el fortalecimiento municipal y desarrollo comunitario, los pequeños créditos para necesidades básicas, los programas de ayudas con materiales de construcción para la autorreparación de viviendas, los traslados de estratos poblacionales en riesgo, etc. Todas estas providencias han beneficiado al mayoritario sector de trabajadores informales.

Los logros enumerados son modestos y de frágil sostenibilidad. Pero a diferencia de la actitud que adoptan frente a ellos nuestros “demócratas” colonizados, yo no los ignoro ni los subestimo. Porque nuestro pueblo no los ignora ni subestima y constituyen la base que explica, sustancialmente, la acumulación de consenso político que ha obtenido el FSLN; y también porque conozco nuestra historia y sé que las conquistas de los de abajo por mínimas que sean, en este país han costado sangre.

Sin embargo, también ya lo expresé en estas páginas. La actual convivencia de antípodas no tiene futuro. El juego en la cuerda floja de equilibrista de clases ya llegó a su límite. O cambia el gobierno cualitativamente su política económica oficial de tutelaje FMI; o termina construyendo su propio colapso.

Sobre esta tesis opinaré en mi próximo artículo.

 

* Planificador económico, historiador y sociólogo.