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El imaginario colectivo de Egipto es signado por una cultura política verticalista, intolerante y autoritaria- Procede de movimientos militares reformistas, liderados originalmente por militares progresistas, de inclinación socialista, tal es el caso de Nasser en Egipto, igual de Bourgiba en Túnez, Ben Bella en Argelia, Asad en Siria etc. Sus sucesores gobernaban bajo esa sombra de triunfos ajenos, teniendo en común su fracaso como modernizadores de sus sociedades, constructores de democracia y reformadores sociales, así llegamos a los Mubarack, Ben Ali, Bashar al Asad.

Su población, en especial los jóvenes, transitan de la frustración a la impotencia repetidas en varias generaciones. Su proporción de trabajadores en el Estado es doble del average mundial (en países petroleros aún mas), en tanto, su desempleo juvenil era el doble del average mundial (2008), para Egipto la cifra supera en 60%, con un crecimiento en su población joven en las últimas dos décadas de más del 65%.

La revolución de Tahir, en ese contexto, inicia espontánea, inspirada en la intifada, en las redes sociales y la experiencia de Serbia. Una ola desbordante de protesta que alcanza a toda la sociedad: Trabajadores del gobierno contra sus jefes; los cristianos cópticos contra su patriarca; los musulmanes salafistas contra sus cléricos conservadores -pagados por el Estado.

Los obreros contra sus sindicatos. Los liberales, los socialistas, Los hermanos musulmanes, al principio por la libre, luego disciplinadamente ordenados, sabían que eran la organización más consistente, con tendido nacional, y militancia más beligerante, y tenían su historia desde 1928 que se funda a la fecha para respaldar esa idea. Todos alrededor solo de demandas nacionales, internacionales no hay. Los momentos de grandes revueltas sociales no vienen en intervalos, vienen en cascadas con la fuerza de la sumatoria de todos los intervalos.

Decía Regis Debray que la “revolución revoluciona la contrarrevolución”; eso mismo aconteció en Egipto al triunfo de Tahir. La clase política dominante junto con los militares dejan caer a Mubarack, para que el resto del andamiaje político no cambie, y en una conjunción perversa de intereses contradictorios entre enemigos históricos, los hermanos y el ejército y partido gobernante acuerdan ir a elecciones parlamentarias lo más pronto posible con el objetivo estratégico de eliminar en la cuna al corazón del movimiento de Tahir, que no tenía partido, líderes conocidos, ni bandera política propia.

Con sentido político, los hermanos acuden a elecciones parlamentarias y ganan con 2/3 de los votos, sorprendiendo a los militares y exmubaristas. Los niveles de aprobación de los hermanos eran del 70%. Es necesario atornillar la contrarrevolución, así la corte constitucional declara nulas las elecciones parlamentarias.

Para las elecciones presidenciales eliminan al candidato (Khayrat El Shater) de los hermanos, obligándolo a cambiar candidato; le llamaban llanta de repuesto, y recayó en Mihamed Morsi. Además, lo cercan con decretos. No va a manejar presupuesto, No va a representar al Estado, no será jefe de las fuerzas armadas, etc.

Los hermanos con visión política saben que son las fuerzas sociales los que en definitiva imponen condiciones. Participan y ganan las elecciones con un margen menor a 52% e inician de forma paulatina pero consistente a revertir los obstáculos que le habían dejado preparados.

En el proceso, envalentonados por sus “conquistas parciales”, se les olvidan tres cosas fundamentales:

1.- Tienen el Gobierno, pero no tienen el poder, este sigue estando en el ejército, su clase política tradicional.

2.- La representación que ostentan va más allá de sus propias fuerzas, gran parte del electorado no es de los hermanos, es anti-establish-

ment, anti-mubarack, otro sector es reformista y su interés estriba alrededor de la modernización del Estado y aunque los hermanos no eran la mejor de las opciones, era la única disponible

3.- Gobiernos dentro de la región, temerosos de contagio político. 4.- EE.UU. se columpia entre sus principios fundacionales y su política real apuntando a la protección de Israel, su aliado estratégico más importante.

 

* Vice-rector Universidad del Valle.