Gustavo-Adolfo Vargas*
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Aplicando la teoría de los anillos marítimos, Estados Unidos desde el final de la Segunda Guerra Mundial, procedió a su despliegue geoestratégico a fin de atenazar todo el mundo euroasiático, articulando su presencia en un eje basado en tres posiciones-bisagras: el estrecho de Bering, el golfo Pérsico y el estrecho de Gibraltar.

Respecto a la Comunidad Internacional, Europa aparece como un apéndice de Estados Unidos. Abdicando de su independencia para desempeñar el rol de atalaya de Estados Unidos al otro lado del

Atlántico, declinando su antigua vocación de faro de la civilización y a su propia autonomía frente a este, convirtiéndose en engranaje de su estrategia.

La instalación de bases militares permanentes alrededor de China y la iniciativa geopolítica estadounidense referente a Oriente Medio, son parte de los preparativos de una logística de contención contra Pekín.

El mapa moderno de Oriente Medio, una significativa zona político-económica en el orden internacional, está a punto de cambiar ante la continuada ola de convulsiones sociales y conflictos, tanto activos como latentes en la región. La devastadora guerra en Siria amaga con expandirse allende sus fronteras, debido a la rivalidad y el odio entre creencias, tribus y etnias.

La suspensión de la gira asiática del presidente Obama, es un contratiempo para su intento de redefinir las prioridades económicas, militares y estratégicas en dirección a Asia, y consolidar su presencia en la región con miras a neutralizar la creciente influencia de China.

Obama esperaba zanjar diferencias sobre el tratado con los líderes de los otros países en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés). No obstante, el bloqueo presupuestario que ha paralizado su administración le obligó a cancelar su participación en la cita asiática, siendo John Kerry (Secretario de Estado), quien estará a cargo de las negociaciones.

China intenta librarse de esa soga, desarrollando la estrategia denominada del collar de perlas. Emprendida para garantizar la seguridad de sus vías de aprovisionamiento marítimas hasta Oriente Medio, así como su libertad de acción comercial y militar, consiste en la compra o arrendamiento por un tiempo limitado de instalaciones portuarias y aéreas escalonadas.

El mundo árabe alberga tres de las principales vías de navegación transoceánicas, pero no controla ninguna. El estrecho de Gibraltar, que asegura la unión entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, está bajo la vigilancia de la base inglesa ubicada en un enclave situado en territorio español.

La unión del Mediterráneo con el mar Rojo está bajo control de las bases del Reino Unido dispuestas en ambos extremos del canal de Suez, las bases de Dekhélia y Akrotiti en Chipre y la base de Massirah, en el sultanato de Omán.

El paso entre el golfo Pérsico y el océano Índico está bajo el control de la serie de bases de la OTAN: el campamento franco-estadounidense de Yibuti, la base aeronaval francesa de Abu Dabi, el cuartel general del CENTCOM en Qatar y la base aeronaval estadounidense de Diego García.

Todas las vías de paso transoceánicas, con excepción del estrecho de Bering, son controladas por Estados Unidos y sus aliados, desde el estrecho de Gibraltar hasta el del Bósforo, Dardanelos, Malaca y Ormuz.

Empero China trata de soslayar ese cuello de botella desarrollando su estrategia del collar de perlas, permitiéndole instalar una serie de puertos amigos a lo largo de sus vías de avituallamiento llegando al centro de Europa, con la zona franca de El Pireo (Grecia).

China importa alrededor del 30% del petróleo que utiliza. Según las estimaciones de la Agencia para la Energía, en 2025 importará el 85% del petróleo que requiera. La ecuación energética china coloca al país en una situación de “urgencia” de aprovisionamiento que explica su nueva ofensiva.

La búsqueda de bases-relevos y proveedores va acompañada de una relevante modernización de su marina con el fin de controlar las rutas marítimas que garanticen su abastecimiento.

Asegura la ruta marítima vital, vinculando los campos petroleros del golfo Pérsico con Shanghai, pasando por el estrecho de Ormuz, el estrecho de Malaca y el estrecho de Formosa, zona caracterizada por una fuerte presencia de las marinas estadounidense y británica.

 

* Diplomático, jurista y politólogo.