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La Academia de Ciencias de Nicaragua tiene entre sus propósitos, aportar iniciativas y conocimientos al país, para que el saber científico se constituya en el basamento y columna vertebradora que dé soporte al desarrollo del país. La economía del conocimiento se constituye en nuestro principal aliado, para que el desarrollo humano del país esté construido sobre bases firmes de producción de riqueza investigativa, científica y productiva, y no sobre cimientos falsos.

Desde esta perspectiva, los dos foros realizados sobre el tema del Canal, han aportado perspectivas científico-investigativas, legales y técnicas sustantivas que, es de esperar, contribuyan a la toma de decisiones.

Recientemente, también la Academia ha desarrollado con el Conicyt, el Primer Congreso Científico de Nicaragüenses en la Diáspora, en el que, no solo se expusieron trabajos científicos de avanzada, sino también jóvenes investigadores pudieron exponer su visión entorno a los vacíos sobre cómo se enseña la ciencia y realiza investigación en el país, con las consecuencias que ello trae consigo. Se lograron tomar acuerdos de cooperación con la diáspora, dirigidos a fortalecer la enseñanza de la ciencia, obtención de becas científicas, y fortalecimiento de la investigación científica del país.

Está previsto desarrollar próximamente un evento para reconocer, motivar, visibilizar y lanzar los aportes que brindan al país mujeres científicas, a la vez que presentar el libro internacional recientemente publicado por Ianas, que muestra el liderazgo de las mujeres en el desarrollo de la ciencia en la región.

El 29 y 30 de noviembre, la Academia está organizando, a través de su Comisión de Educación y Difusión Científica en conjunto con el Conicyt, el Primer Encuentro Nacional de Enseñanza de la Ciencia basada en Indagación (ECBI). Esta metodología, formulada por dos eminentes científicos, ha sido asumida por las Academias de Ciencias de todo el mundo, como instrumento efectivo para despertar, desde los primeros niveles de la educación básica, interés por la ciencia, proporcionando entrenamiento gradual en el trabajo investigativo a niños, niñas y jóvenes, quienes aprenden utilizando los métodos de la ciencia, enfrentándose con mirada científica a situaciones problémicas cotidianas, y desarrollando competencias de pensamiento crítico reflexivo, indagativo, creativo, experimental, de debate, trabajo en grupo, y de lenguaje oral y escrito.

Desarrollar estas competencias a temprana edad es la mejor inversión del país para su desarrollo, al propiciar que niños y jóvenes se preparen en competencias investigativas, derrotando los prejuicios que han anidado en sus concepciones de ciencia, y abrazando la vocación y profesión científica.

Adoptar esta metodología compromete profundamente cambios paradigmáticos en los docentes, transformando sus métodos y estrategias de enseñanza, a la vez que mejorando sus conocimientos de la ciencia que enseñan.

Es por ello que, en este proceso, la Academia de Ciencias está interesada en invitar e involucrar al Mined que dirige la educación del país, instituciones educativas privadas, empresas interesadas en apoyar este cambio, y al Conicyt como instancia nacional impulsora y coordinadora de procesos que conduzcan a promover, coordinar, difundir, y apoyar la política e investigación científicas, y el mejoramiento de la enseñanza científica.

La ACN es consciente de que no será fácil avanzar en esta transformación. Son muchos los mitos y falsas creencias que, desde temprano, docentes y estudiantes desarrollan respecto a la ciencia y su tarea investigativa. Son precisamente los métodos tradicionalmente en uso en su enseñanza, sus mejores transmisores.

Algunos prejuicios y mitos muy difundidos entre los jóvenes que ingresan en las universidades son evidentes. Buena parte de ellos procuran seleccionar carreras en las que la matemática y demás disciplinas científicas no estén incluidas. Algunos de los mitos que es preciso desmontar, dado el daño que le causan al desarrollo del país son, entre otros: La concepción estereotipada del científico y del trabajo que realiza, del conocimiento científico y sus métodos; que la ciencia está reservada solo para sabios e inteligentes; la visión positivista del conocimiento científico, de su elaboración ideal sin dificultades, terminal, absoluto, utilitario.

Estos y otros mitos difundidos en las aulas, alejan a los jóvenes de la ciencia, e impiden al país salir del subdesarrollo, fortaleciendo más bien los lazos de dependencia del exterior. Otros países pequeños ya lo han logrado. ¿Qué le impide lograrlo también a Nicaragua?

 

* IDEUCA