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Un amigo me reclamó por haber dicho que el liberalismo en Nicaragua nació revolucionario, progresista, promoviendo la justicia social desde la izquierda moderada. Me dijo con pasmosa simpleza: “Ser de izquierda es ser comunista y contrario a la democracia que es de derecha”. No me extrañó, porque son los errores que proclaman la mayoría de nuestros políticos llamados “liberales”.

Universalmente se clasifican las derechas e izquierdas según se proponga determinada intervención del Estado en la sociedad. Derecha: de ninguna a poca intervención. Izquierda: de moderada a mucha intervención. Hay diferentes matices en la derecha y en la izquierda: derecha moderada, ultraderecha, izquierda moderada, ultraizquierda, etc. No toda derecha es fascista ni toda izquierda es comunista.

Por ejemplo, en EE.UU. los republicanos -conservadores de diferentes matices de derecha- proponen reducir el gobierno y los gastos sociales en salud, educación, pensiones, etc., y aplicar la misma tasa de impuestos tanto para el que gana poco como para el que gana más y tiene mayor riqueza. Piensan que todo lo deben resolver los individuos por sí mismos según las leyes del mercado (oferta y demanda) sin intervención del Estado. En cambio, los demócratas -liberales de izquierda moderada- favorecen un gobierno que intervenga ayudando a los débiles, pues el mercado por sí mismo no cubre las necesidades básicas de todos; y promueven el acceso a la educación, salud y seguridad social con un sistema de impuestos diferenciado donde los menos ricos y los pobres paguen menos. Los demócratas de EE.UU. no son comunistas como tampoco los gobiernos social demócratas de Europa, también de izquierda moderada. Democracias y dictaduras las hay de izquierda y de derecha. Stalin fue dictador de izquierda y Hitler de derecha. La dictadura en Cuba es de izquierda; la de Pinochet en Chile fue de derecha.

Los mayores partidos de oposición en Nicaragua son liberales, aunque ahora muy reducidos en popularidad: Partido Liberal Constitucionalista, PLC, (6%) y Partido Liberal Independiente, PLI, (3%). La Declaración de Principios del PLC aprobada en 1995 proclama un Estado de justicia social, subsidiario y complementario; declara que no es posible la democracia con deficiencias en salud, educación y en otras necesidades básicas que el Estado debe proveer implementando la solidaridad social y dando protección especial a los niños, ancianos, jubilados, enfermos, desposeídos, marginados sociales, etc., combatiendo la pobreza. Promueve la “economía social de mercado” o mixta, con el esfuerzo conjunto del Estado, empresarios y trabajadores. Considera que la propiedad privada debe tener una función social y que el Estado debe garantizar bienestar social para todos. El PLI desde su primera convención en 1946 declaró iguales principios.

Evidentemente los principios del PLC y del PLI son de izquierda moderada. Son partidos social liberales (parecidos a la social democracia). Un partido de derecha jamás tendría estos principios que le dan al Estado una fuerte intervención con avanzadas políticas sociales. La derecha en Nicaragua la representa históricamente el Partido Conservador, por pequeño que hoy sea. Si los sandinistas son de izquierda, no son los únicos, también existe la izquierda liberal históricamente sostenida por personajes como Máximo Jerez, Zelaya, José Madriz, Enoc Aguado, Schick, Juan Manuel Gutiérrez o Ramiro Sacasa; todos de izquierda moderada. Sin embargo -con honrosas excepciones- los políticos del PLC y del PLI se ufanan en representar “la derecha” en Nicaragua. ¿Será que desconocen su propia Declaración de Principios? Resultan incoherentes defendiendo posiciones propias de un partido conservador y políticas socioeconómicas impopulares llamadas hoy neo-liberales, que sí son de derecha. ¡Debería rescatarse nuestro auténtico liberalismo!

 

* Abogado, periodista y escritor.

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