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Al Dr. Uriel Guevara, in memoria

 

Cuántos soñadores de la justicia, como vencedora ante lo injusto, han marchado para no volver, llevando consigo la esperanza que su esfuerzo, sus ideales, sus luchas por una sociedad más equitativa, será una realidad, un día futuro. El más representativo quizás sea aquel nacido en Nazaret, que derramó su sangre y ofrendó su vida por un mundo más justo y transparente. Eso es lo que nos cuenta la historia. La manera de interpretarlo, como realidad, como leyenda, como forma de atenuar sentimientos de rebeldía ante lo inhumano queda a merced de cada quien. Es problema de cada uno.

Incluso de aquellos que no quieren invertir un minuto para entenderlo. La ética, más que costumbre, es o debe ser sinónimo de honestidad. Y ¿qué es eso? Todos tenemos una definición que se acomoda a nuestros intereses o circunstancias. Incluso, asesinos, delincuentes, ladrones y hasta genocidas de Lesa Humanidad gritan en sus discursos y programas ser éticos y honestos. Sigue triunfando lo obscuro, lo negativo del individuo y de la sociedad.

Las lecciones del recordado doctor Uriel Guevara Guerrero contenidas en El Manual de Bioética que Co-editara con la Dra. Nubia Pacheco, ambos de la facultad médica de la UNAN-León, nos llevan a reflexionar sobre el porqué, sobre lo abstracto, pero tan tangible de nuestro quehacer como centinelas de la salud; pero aun más todavía, son consideraciones a tener en cuenta para cualquier profesional, técnico u operario de cualquier oficio, y hasta religiosos. Para cualquier ser humano que vive en sociedad, y que su actuar día a día debe orientarse en hacer el bien y NO hacer el mal.

El principio de “lo primero es NO hacer daño”, se encuentra implícito en toda la obra. Orientar al futuro médico a luchar por la calidad de vida del individuo, como principio y fin de su labor, es la premisa que debe guiar a quienes se lancen a la sacrificada, difícil pero gratificante y satisfactoria tarea de llevar salud a la población.

De igual manera debe aplicarse a cualquier ámbito del conocimiento: al ingeniero o arquitecto que debe garantizar que no se derrumbe el edificio o vivienda, al agrónomo que debe garantizar la inocuidad de los productos para consumo humano que nacen de la tierra; a los abogados que deben entre liberar a un delincuente o contribuir en su educación y rehabilitación mediante la concientización y educación, cumpliendo la pena que las leyes han dispuesto como sanción por un delito. Para todos los ámbitos es aplicable la enseñanza que ofrece el manual.

No se justifica que alguien abuse del poder que le confiere el dominio del conocimiento. El hospital o médico que estrangula con sus precios a cambio de devolver salud; el abogado que acumula riquezas y propiedades ante la confusión de la letra menuda de un escrito o la falta de entendimiento de su lenguaje coloquial y difuso; el maestro que condiciona al alumno para incrementar puntos;el dueño del medio de comunicación que acomoda sus noticias priorizando el volumen de sus ventas, y hasta el religioso que aprovecha la confianza y hasta la ignorancia de sus feligreses para abusarlo.

En todos estos campos de la vida en sociedad se deben considerar las enseñanzas que nos aportan en su manual de Bioética los insignes maestros Uriel Guevara y Nubia Pacheco. A ellos nuestros agradecimientos.

 

* Médico.

Código MINSA 6950