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Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son las que marcan el paso en todo el quehacer de la vida cotidiana de las sociedades. En este sentido la educación no escapa a esa influencia que está determinando la valiosa necesidad de incorporarla en los procesos educativos.

Es así que para hacer uso de esta herramienta, la academia debe de considerar que ha habido un cambio de época, donde se ha producido un fenómeno de carácter tecnológico y donde el estudiante es el principal actor de esta metamorfosis educativa, de tal manera que es una realidad nueva, que provoca una manera diferente de pensamiento, actitudes, intereses, gustos y necesidades de los estudiantes, esto implica una escuela nueva.

No hay conocimientos únicos desde determinada institución, hoy existen los continuos sociales o la socialización del conocimiento mediante mensajes mezclados y cambiantes en una estructura comunicativa de carácter global; esto exige de parte de las instituciones educativas proporcionarle a los educandos las habilidades para interpretar la función y el significado de los medios y los mensajes.

“La aparición de un nuevo tipo de alumno que presenta las características fundamentales de necesitar grandes dosis de motivación para aprender y a quien aburre una explicación teórica tradicional, siempre ha sido tedioso, pero ahora es un sinsentido. Es un alumno que se ha socializado en un mundo de imágenes y que se ha instruido desde y con la mecánica discursiva del audiovisual. Este alumno, generación presente y futura de la sociedad mediática, exige un replanteamiento en las estrategias pedagógicas y didáctica” (J. Luis González; 2001)

Frente a la necesidad de crear en las escuelas, institutos y universidades nuevas estrategias de aprendizaje utilizando el recurso de la tecnología, surge una serie de interrogantes que habrá que considerar para hacerle frente a estas exigencias de carácter tecnológico. De las casi de sesenta universidades que existen en el país ¿cuántas poseen los recursos mínimos de tecnología para cambiar las formas organizativas de la enseñanza y hacer más atractiva la clase?

En el caso de la formación de los profesionales de la información y comunicación ¿cómo se puede impartir la cátedra de fotografía sin cámara o la producción audiovisual sin el recurso mínimo para la práctica? ¿Taller de periodismo sin computadora? ¿O vamos a seguir con el papel y el lápiz? O, ¿análisis de imagen sin imagen? ¿O la enseñanza de la geografía sin al menos tener un mapa-mundi actualizado, para ubicar los escenarios de los acontecimientos? Esto por mencionar algunas materias.

Sin excepción alguna, todas las asignaturas necesitan este recurso para hacer más dinámicos y efectivos los procesos de enseñanza/aprendizaje. Es de suma necesidad incorporar en la enseñanza el recurso tecnológico, tratando de ir desarrollando un nuevo modelo que permita a este nuevo educando concordar con sus intereses, mirar la formación educativa como algo agradable y no como un castigo impuesto por sus padres.

Cuando hablamos de introducción de las nuevas tecnologías a los salones de clase no significa que esto resolverá el problema de la educación; eso dependerá de para qué se usa y cómo se utiliza; de nada serviría si hacemos usos de la tecnología, si sustituimos la pantalla por la pizarra… Eso sería una trampa; estaríamos reforzando el mismo modelo educativo con una estrategia diferente.

 

* Consultor y catedrático de Comunicación