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Cuando escuchamos o escribimos la palabra Presidente recordamos la novela El Señor

Presidente, de Miguel Ángel Asturias (Premio Nobel de Literatura) o los atentados criminales en contra del Presidente John F. Kennedy el Presidente Abraham Lincoln, de EEUU; y al Presidente Salvador Allende, de Chile. También recordamos al Presidente Charles de Gaulle, de Francia, que en el momento en que un francotirador le disparó, bajó la cabeza para acariciar a un niño, lo que le evitó morir asesinado.

También recordamos a otros como Franklin Delano Roosevelt, de EEUU, Joaquín Balaguer de la República Dominicana, y, como es obvio, en el Barack Obama y el Presidente Putin luchando por las mejores opciones a favor del mundo.

Un Presidente es elegido por el Pueblo en elecciones nacionales para un período de tiempo estipulado por la Constitución de cualquier país civilizado de la tierra. El Presidente, sea de Izquierda o Derecha, siempre es criticado por sus adversarios, impidiendo a veces una perfecta labor socio-económica de su parte.

Es harto divertido notar que por el hecho de marcar la boleta, el que pierde expresa hasta virulentos ataques al líder que ganó, sin poder esperar que se cumpla el período de gobierno para el que está elegido, como si tal ciudadano jamás volverá a ver el sol claro. Muchos extremistas se dedican a cometer actos terroristas en afán de obtener al poder.

Pero cuando se trata de derrocar a un dictador sanguinario que esclaviza y explota al Pueblo es necesario tomar la decisión de luchar como lo hizo Sandino, quien decía: “la libertad de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano”.

Algo que llama la atención y que en Nicaragua se da con mucha frecuencia, es la fácil y corrosiva crítica al Presidente de la República, a pesar de que el Presidente Daniel Ortega no ha asesinado a nadie y solo porque le dice lo que se merece a cualquiera, expresan mentiras como que el culpable de la mala administración es él. Y una crítica demasiado dañina y sin motivo, perjudica la salud, incluso la del Presidente.

Vale la pena recalcar que en muchas poblaciones de Nicaragua, los asesinos y avaros que se aprovechan de la inteligencia y el valor de los dirigentes legítimos, para robarse la propiedad y atentar en contra de la vida de los ciudadanos humildes.

Es la basura a la que los reaccionarios de Nicaragua debieran de criticar y erradicar. Parece ser que ciertos elementos de la oposición, con algunos “sandinistas” corruptos que jamás han perdido poder, ya que son hasta familiares, no se sienten satisfechos materialmente y asaltan propiedades, tierras, plazas, etc., haciéndose ricos en contra de las medidas saludables del gobierno cristiano, solidario y socialista del Presidente Ortega. ¡Dios salve también al Presidente!

 

* Maestro