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Los medios de comunicación pueden, de manera directa, contribuir a que las personas vayan construyendo su auto aprendizaje a partir de los referentes desarrollados en cada discurso informativo. Desde esta perspectiva tenemos que considerar a los medios de comunicación como un recurso de carácter pedagógico y didáctico en la adquisición de nuevos conocimientos que conduzcan al ciudadano a darles un valor de uso en las tomas de decisiones de su vida cotidiana, tomando como base los aprendizaje adquiridos a través de los mismos.

No solo el estudiante formal necesita de una formación continua, sino también otras personas que estudian de manera autodidacta y cuyo gran referente de conocimiento son los medios. En un mundo donde el mercado nos ha convertido en clientes y en el que cada día somos menos ciudadanos, se requiere mayor compromiso con la sociedad desde las prácticas comunicacionales.

Hablamos del apoyo mutuo que pueden generar los medios masivos de comunicación en una sociedad cada día más confundida por la avalancha de información sin trascendencia que estos mismos medios producen. La pregunta que siempre nos hacemos es: ¿qué le vamos a presentar a nuestras audiencias?, ¿lo que les gusta o lo que necesitan?, ¿o una mezcla de ambas?; ¿cómo involucrar a la educación formal en estos procesos de construcción del conocimiento?

Debido a la necesidad que tiene la educación formal para complementarse e ir formando a un profesional acorde a la exigencia del ámbito laboral, toda la educación ha estado en un proceso de cambios y reformas en sus currículos.

“Los currículos educativos en muchos países están teniendo cada vez más en cuenta la educación mediática y la incorporan como uno de los objetivos competenciales claves en las reformas educativas de los últimos años. Esto hace que se desarrollen programas específicos de educación en medios, se cambien estrategias pedagógicas, se pongan en marcha nuevos sistemas de evaluación de esas competencias” (Varis, Pérez; 2012: 79).

En estas nuevas estrategias de aprendizajes desde las prácticas educativas formales, el docente debe jugar un papel distinto. Lejos del papel de transmisor de conocimiento, los nuevos tiempos mediáticos requieren la figura de un formulador de problemas, provocador de interrogantes, coordinador de equipos de trabajo, sistematizador de experiencias. Plantear casos reales, aprender a compartir experiencias como la tolerancia y el respeto a las ideas; todo esto facilita un diálogo y un aprendizaje permanentes.

Hoy el educador debe, obligatoriamente, conocer, interpretar y comprender cuáles son los fenómenos de carácter social, político, económico y de otra naturaleza que están aconteciendo en el plano local, regional y mundial; por qué cada una de estas situaciones inciden de manera directa o indirecta en nuestro país.

No podemos continuar pensando que lo que sucede en otros escenarios no nos interesa. El docente de hoy debe tener un alto grado de implicación tanto desde la práctica educativa formal como en la no formal, interrelacionando los conocimientos desde los salones de clase con los adquiridos desde los medios de comunicación; esto es lo que da sentido a una educación para la realidad, dándole un valor útil a los medios en el proceso de aprendizaje.

 

* Consultor y catedrático universitario.