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A través del tiempo y con las experiencias vividas he logrado obtener un mayor control mental sobre mí mismo y aceptar las realidades de la vida tal como son, sin pretender entrar en conflictos con situaciones que me son adversas. Soy tolerante y pasivo, pero tampoco acepto lo que no es justo ni correcto. Condeno los abusos y las injusticias cometidas en contra de los sectores más desfavorecidos.

Y aclaro muy bien: no soy opositor al gobierno actual, pero así como reconozco sus aciertos, también desapruebo sus desaciertos, y como todo ciudadano con sus derechos, hago uso de las críticas constructivas y sanas para hacer ver mis consideraciones sobre lo que no está bien en el accionar gubernamental y en cualquier otra institución pública o privada.

Actualmente miles de usuarios regulares del Transporte Urbano Colectivo (TUC) de la ciudad capital y los visitantes departamentales, desde hace más de cuatro meses, están pasando por una situación engorrosa, por la implementación de un sistema obligatorio de pago del pasaje con una tarjeta electrónica que solo ha servido para crear mayores problemas y malestar a la población.

Como usuario del transporte colectivo soy testigo diario de cómo se les dificulta a muchos, a cualquier hora del día, abordar un bus. La mayoría llevan un rótulo que dice: “Solo tarjeta”, y van con escasos pasajeros. Y los pocos de “Uso mixto”, van súper llenos. Esto nos demuestra que existe una gran mayoría de personas que todavía no tienen sus tarjetas. O bien, que las mismas no tienen suficiente saldo debido a que, al comprar las recargas, estas no llegan de inmediato a las tarjetas o nunca llegan (esto se llama robo de saldo). También porque han desaparecido muchos puestos ambulatorios y fijos de venta de recargas.

Para miles de ciudadanos esta situación se ha convertido en un calvario. Se les ha creado otro problema cotidiano más en sus vidas, arbitrariamente. Es triste y doloroso ver ancianos, jóvenes estudiantes, amas de casa, trabajadores y gente de los departamentos, cuando tienen problemas con sus tarjetas, cómo algunos choferes les dicen que no pueden abordar el bus y se tienen que bajar humillados y decepcionados.

Pero como siempre la solidaridad humana está presente, muchos acudimos a socorrer con nuestras tarjetas a esas personas y logran llegar a su destino. El Gobierno, como supuesto defensor del pueblo, el Intramma (ente regulador del transporte municipal de Managua) y la empresa privada MPeso, tendrán que poner mayor interés y atención a esta situación, porque la gente está muy molesta y agitada, ya sean sandinistas progobierno o no. La irritación es generalizada.

Deberían ser más eficientes y ordenados en el servicio, para que los ciudadanos afectados no tengan que pasar más dificultades innecesariamente. ¿O es que todo lo están haciendo con otros fines, como para desviar la atención de otros asuntos más importantes? Así piensan muchos.

Qué raro, ¿verdad? Porque los problemas hasta el momento son de carácter administrativo, fáciles de corregir, siempre y cuando haya voluntad. Lo más vergonzoso en todo es que, en vez de mejorar el sistema de transporte público, más bien lo han empeorado, y le han mentido al pueblo cuando dicen que solo tratan de modernizar el sistema y que los medios de comunicación son quienes han manipulado los problemas.

“Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo” (Abraham Lincoln).

 

* Ex diplomático.

javieraviles53@Yahoo.com