Jacinto Suárez Espinoza *
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La campaña electoral de mil novecientos sesenta y seis-sesenta y siete marcó una época  y abre otra. Su punto culminante es el 22 de enero de mil novecientos sesenta y siete. En  la plaza recién recuperada en su valor histórico (Plaza de la Revolución), estaba llena a  más no dar. Gente de diferentes regiones del país fueron desplazadas a lo largo de la  avenida Sandino hasta llegar a la actual sede de la Asamblea Nacional. La Guardia   Nacional tenía su guarnición en el llamado hormiguero, a unos doscientos cincuenta  metros del lugar. Las tropas fueron formadas frente a lo que es la casa de gobierno. Los  manifestantes dijeron que no se movían hasta que la guardia nacional depusiera a  Anastasio Somoza Debayle y se realizaran elecciones súper vigiladas por la  Organización de Estados Americanos.

La concepción golpista contemplaba solamente la sustitución de Somoza. Quienes habíamos proclamado elecciones no, Revolución sí, estábamos donde estaba el pueblo y  estábamos en las calles de Managua con nuestras propias consignas y nuestra propia  organización.

La noche anterior varios autores del plan que habían planteado iniciar una especie de  insurrección en medio de la movilización, fueron capturados por los servicios de  seguridad de Somoza y habían sido torturados para que callaran y no para que hablaran.  Fueron pocos de ellos los que tuvieron una actitud digna frente a la presión de los  interrogadores.

Pasado determinadas horas, un disparo derriba a un oficial de la guardia nacional en el  punto donde estaban las tropas. Lo que pasó después es una masacre de las más  espantosas que vivió Nicaragua. Jorge Sinforoso Bravo conversaba  animadamente con  una muchacha y en un momento de cansancio se sentó en la cuneta y la joven quedó de  pie. El impacto de una bala la hizo caer sobre Sinforoso igual que todos nosotros,  muchachos jóvenes que habíamos llegado, mandatados, ordenados por el Frente  Sandinista de Liberación Nacional.

La cara de espanto de Sinforoso me acompañó siempre en mi memoria. La muerte de varios manifestantes, los disparos, apareció alguien repartiendo armas y cada uno agarró  lo que pudo, pero un relajo tal que a mi me correspondió una pistola 45 con un peine de  Garand. Imposible hacer nada con eso. Corrimos a lo largo de las calles en un desorden  descomunal en lo que sería un estilo de insurrección de la derecha o de la burguesía. No  les importó la vida de la gente, no les interesaba el hacer una insurrección sino un  tumulto que provocara la intervención deseada de las tropas norteamericanas. Cuantos  murieron, nadie lo supo. Quien puede responsabilizarse de lo sucedido. Todo mundo  responsabiliza al otro sin que nadie asuma como suyo los hechos.

Después de estos muertos tras lo sucedido en la avenida Sandino se replegaron al Gran Hotel.

¿Quienes terminaron combatiendo?. No los heroicos que planearon la conspiración. Fue  David Tejada Peralta y un grupo de compañeros sandinistas quienes decidieron defender el Gran Hotel hasta que la guardia nacional con todo y sus tanques decidió  permitir la salida de sus ocupantes.

Los señores de la conspiración y el tumulto se fueron a sus casas. Todos los sandinistas  que estuvimos ahí fuimos a dar a la cárcel. Como extraña excepción entre los  prisioneros que estábamos ahí, estaba el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.

En una celda de las cárceles del hormiguero, Pedro Joaquín chamorro Cardenal, Aquiles  Centeno Pérez, Roberto Arana Arceyut (fiador de la movilización), Humberto Ortega  Saavedra yo conversábamos y resumíamos lo que era aquella masacre con ópticas  diferentes coincidimos: esto es un nuevo momento en la vida política de Nicaragua.

Socialcristianos, conservadores y todo lo que apoyaba a Fernando agüero y la UNO de  aquellos días perdieron su credibilidad y las banderas antisomocistas. La posibilidad del  derrocamiento  de Somoza por la vía cívica se esfumaba. La guerrilla de Pancasán y las  acciones guerrilleras urbanas del FSLN de junio-noviembre de mil novecientos sesenta  y siete abrieron otra etapa.

*Diputado PARLACEN
Nicaragua