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El martes 12 de noviembre, Relaciones Públicas del Mined por correo electrónico envió información de la Cra. Rosario Murillo, Coordinadora del Consejo de Comunicación y Ciudadanía, relativa a la formación intensiva de maestros y maestras como base estratégica para mejorar la calidad de la educación. La información se amplía a otros sectores de la educación, pero resulta importante la referida a la formación del magisterio nacional. La información electrónica afirma:

Entre febrero y diciembre del año próximo se incorporarán 4000 maestros de educación secundaria no titulados a un programa de formación inicial en las Universidades.

Igualmente 6,089 maestros titulados de secundaria desarrollarán cursos de formación continua en línea y por programas de TV.

A esto hay que añadir que, 10,500 docentes de 1º, 2º y 3er. grados de primaria, se capacitarán en técnicas y didácticas para lectura, escritura y cálculo.

La información abarca otros datos y a otros sectores complementarios en el proceso de capacitación y formación, como la enseñanza del inglés, la entrega de computadoras a 11,000 docentes de secundaria.

Quiere decir que gran parte del magisterio nacional vivirá un proceso de aprendizaje íntimamente conectado con su función de enseñar y así mejorar el proceso enseñanza-aprendizaje en la educación primaria y secundaria de nuestros estudiantes.

Qué bueno que se encuentren el enseñar y aprender o aprender y enseñar haciendo una perfecta unidad nada menos que en nuestros maestros y maestras, puesto que en su práctica deben conjugar en forma permanente su propio enseñar y aprender.

Como es de esperar este hecho tiene un enorme significado nacional en razón no solo de un gran programa de formación sino de un necesario proceso de aprendizaje autoformativo del magisterio acorde con los mejores profesores, métodos pedagógicos y didácticos de calidad de que disponen en las universidades públicas.

Sin duda que este proceso pondrá a prueba el temple y la gran aspiración de nuestros maestros, su compromiso con la gente y el país y su lugar destacado en él. Su calidad de personas y su influencia educativa convierte a los maestros y maestras en los seres más importantes y decisivos en la vida del país. De ahí que todos los debemos valorar como tales, a lo que debe preceder que ellos mismos se sientan, se asuman y se valoren como importantes y decisivos en la vida del país.

Maestros y maestras tienen que estar orgullosos de sí mismos, tienen que creer en sí, tienen que acumular saberes, ciencias, valores y experiencia para entregarlos transformados a sus estudiantes, al país, en tanto son quienes como profesión y vocación dedican su vida a hacer personas, a construir personas, a formar ciudadanos con conocimientos, técnicas, destrezas, valores, sentimientos y emociones, activos claves para el desarrollo del país y el bienestar de su gente.

Nuestros maestros y maestras son quienes sienten en su ser la necesidad de vivir por algo más importante que ellos mismos; son quienes sienten que lo más importante en la vida no es lo que consiguen de ella sino lo que le dan a la vida multiplicada en cientos y miles de estudiantes, son quienes aman la vida a través del trabajo educativo en el que se hace visible el amor y en él la recompensa verdadera.

Creo que esta decisión estratégica de formar en y con calidad al magisterio nacional, debe ir acompañada del reconocimiento al maestro como algo especial y único en el país, tratarlo como tal en el conjunto del quehacer y de la gestión de la educación y en la satisfacción adecuada de sus necesidades personales, profesionales y sociales.

El maestro es un funcionario en las estructuras del Estado, pero con una función muy especial, la de ser la persona sabia que se hace a sí misma, para hacer a los demás.

 

* Ph.D. IDEUCA.