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Primero un gran relámpago y luego los bellos colores que deja el cometa con sus brillantes colas de iones o nube de polvo-verdoso-blanco, o sea, la basura espacial. Una vez más, a eso de las cuatro de la madrugada, logré maravillarme con el fugaz cometa Ison. Digo fugaz porque el espectáculo dura creo que menos de un minuto. Cuando era un niño miré un cometa que podía verse en el horizonte durante más de media hora en la madrugada. Este no es el caso de Ison que se mueve a una velocidad de 42 kilómetros por segundo o una mayor velocidad al dar su vuelta por el Sol. El espectáculo es único ya que posiblemente sea el cometa del siglo y nunca más volverá a pasar cerca de la órbita de la Tierra.

Los científicos hacen cálculos matemáticos acerca de la trayectoria elíptica del cometa. Ojalá que no se equivoquen, el hecho está en que el comportamiento del cometa y su posible interacción con el Sol u otros planetas no puede asegurarse en un 100%. Dada la inmensidad de su cola, nuestro planeta además de recibir meteoritos también podría recibir más del polvo de la cola.

Quizás son muy pocas las personas en Managua que hayan visto el despliegue del cometa a eso de las 4 am, por falta de información. No obstante, hay que recordar que las grandes extinciones de las especies vivientes en las diferentes eras geológicas de la Tierra, según gran cantidad de científicos, se deben a los impactos de otros cuerpos que deambulan en el universo, por ejemplo, el meteorito que causó la extinción de los dinosauros hace 65 millones de años.

Si bien es cierto que la humanidad dispone de instrumentos sofisticados para hacer cálculos de la trayectoria y medir fenómenos como el electromagnetismo, no sabemos qué otras cosas puedan existir que son invisibles al ojo humano, es decir, lo que desconocemos. Por ejemplo, hasta hace poco nos dimos cuenta de los neutrinos, los cuales son partículas provenientes del Sol que atraviesan nuestros cuerpos. No hay duda de que estos fenómenos astronómicos nos hacen pensar en muchas cosas.

Tal vez lo más importante de esto es considerar qué efectos podría tener en nuestro planeta, hoy o en el futuro, el impacto de uno de esos objetos en la órbita de uno de nuestros planetas vecinos, o bien el electromagnetismo en relación con el Sol. En otros artículos he abordado el caos que ocurriría si los satélites dejan de funcionar, como resultado de formas de energías que se proyectan a miles y hasta millones de kilómetros en el espacio.

En fin, si estos grandes impactos de meteoritos has sucedido en intervalos de millones de años en todos los planetas y lunas del sistema solar, estos eventos astronómicos sin precedentes nos llevan a pensar en la importancia de cómo preservar la especie humana ante una coalición inminente.

* Escritor y Catedrático UNAN.

Rolando2@fulbrightmail.org

Exmiembro de la Asociación Científica de Astrónomos y Astrofísicos de Nicaragua “Stephen Hawking”