Jorge Eduardo Arellano
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Octubre pareciera ser un mes fatídico en la vida de Carlos F. Chamorro B. Mientras amanecía el sábado 11 de octubre veía desde mi cama, y por la televisión, el ingreso violento de la Fiscalía y la Policía a las instalaciones del Centro de Investigación de las Comunicaciones, CINCO. Mi memoria retrocedió catorce años. Fue en este mismo mes, el 24 de octubre de 1994, cuando el comandante Lumberto Campbell, el periodista William Grigsby Vado y el ideólogo Julio López Campos llegaron como adelantados del ahora embajador Tomás Borge Martínez, para “recuperar” el diario Barricada.

Hace catorce años el secretario general del FSLN, Daniel Ortega decidió poner fin al experimento que había convertido a Barricada en el mejor diario de la Nicaragua de la post-guerra. Semanas antes de tal decisión, en una sesión histórica que había durado como cinco horas, el comandante Ortega le había dicho a los periodistas y editores que Barricada podría ser todo lo bueno que se dijera o pensara que era, pero que no era el periódico que el FSLN necesitaba. Él quería un diario partidario, periodismo de trincheras.

El catalizador de aquella decisión, preconizada por la Radio Ya que dirigía el buen amigo del comandante Ortega, Carlos Guadamuz Portillo, radicó en distintos elementos. La poeta Rosario Murillo, esposa de Daniel, nunca estuvo a gusto con Barricada. La editora del suplemento cultural “Ventana” quería que aquel diario fuese hecho de otra manera. Alguna gente decía que tal deseo incluía otro Director. El comandante Daniel Ortega se opuso durante 1990 a que el diario cambiara su perfil editorial y sus política informativas, aún cuando el país y el mundo seguían cambiando. Antes de irse a Irak, semanas antes de que Estados Unidos invadiera el Golfo Pérsico con su Operación Tormenta del Desierto, pidió que no se decidiera nada hasta su regreso.

 Pero los otros ocho comandantes de la revolución, encabezados por el General de Ejército (en retiro) Humberto Ortega, dieron luz verde al proyecto de cambios bajo el slogan “Por los intereses nacionales”. El acabose llegó cuando Carlos Fernando y Sofía Montenegro suscribieron el documento público Por la renovación del Sandinismo, en el que se exhortaba a un profundo examen y renovación del sandinismo emergente de la derrota electoral de 1990. Había ocurrido un choque fatal entre dos placas tectónicas: los ortodoxos y los renovadores.

En una sesión urgente de la Asamblea Sandinista, realizada en el CIPRES de Orlando Núñez Soto, a finales de septiembre de 1994, se decidió defenestrar al Director de Barricada para cambiar todas las políticas del diario. Noel “El Flaco” Irías llegó, café y cigarro en mano, con la alarmante noticia a la redacción. Como yo era el periodista menos conocido de Barricada en la sección Política, me enviaron al CIPRES para ampliar el tip. Era difícil llegar hasta el lugar de la sesión, como lo fue ahora para distintas personas llegar hasta CINCO. Era cierto. Me lo confirmaron compañeros de Las Segovias que tomaron parte en aquella sesión. También la mirada huidiza del actual concejal Pablo Emilio Barreto, uno de los pocos sobrevivientes de ese octubre en Barricada.

Esa misma tarde la Radio Ya comenzó a informar una y otra vez, con el piripipí de última hora de fondo, que trabajadores de Barricada se habían tomado las instalaciones para impedir la llegada de las nuevas autoridades. Como ahora los trabajadores de CINCO, Promedia e Invermedia, aquella tarde de octubre de 1994 había mucha expectativa, nerviosismo e incertidumbre en Barricada. ¿Qué iba a ser de ellos, del diario?
Lo que emitía en este octubre de 2008 la Nueva Radio Ya era una sentencia previa. ¡Como la Radio Ya de 1994! En este octubre el Fiscal no había entrado, la Fiscalía no había acusado, el Juez no había conocido causa, el tribunal no se había integrado ni dado su veredicto, pero los reporteros de esa radioemisora y los del Canal 4 ya aseguraban que había ocurrido un delito atroz.

En 1994, cuando prevalecía la consigna “gobernar desde abajo” el veredicto fue totalmente político, pues no había la influencia que ahora se dice tienen el FSLN y el presidente Ortega en el Poder Judicial. Había que arrebatar Barricada de las garras ramiristas (por el doctor Sergio Ramírez, entonces líder de lo que ahora es el MRS), que querían lanzar al FSLN por el despeñadero derechista, la comodidad y el contubernio con el naciente régimen neoliberal, que aún sigue vivito y coleando. En aquella ocasión los fiscales y jueces fueron 120 militantes del FSLN que decían estar totalmente insatisfechos con el rumbo que llevaba su diario.

En aquel octubre de 1994 fui uno de los que llamó a Gixa Tórrez, mano derechísima de Carlos Guadamuz, para indicarle que no era cierto que las instalaciones estaban copadas por leales de Carlos Fernando, dispuestos a no dejar ingresar a quienes llegarían a tomar el mando. Ella insistió en que tenía información fidedigna y que no podía ser de otra manera. De colega a colega le pedí salir al aire para dar mi versión. Me respondió que la verdad ya había sido informada y que lo mejor era que desocupáramos antes de que “el pueblo organizado” ejecutara la decisión. Henry Petrie llamaría poco después a esa radio para advertir públicamente que estaban listos para asaltar Barricada si no la desocupaban los ramiristas. ¡Cosas de la vida! En la distancia lo de Petrie se asemeja al llamado vehemente y reiterado que hacía Sergio Miranda, autollamado el súper-reportero, la tarde del viernes 10 de octubre de 2008. Menos mal que en ambas ocasiones “el pueblo organizado” no atendió el llamado.

La crisis de octubre de 1994 concluyó con la salida de Carlos Fernando bajo una salva de aplausos, quien ofreció un emotivo discurso de despedida desde la entrada a la recepción del diario. Fue el inicio de una férrea resistencia de tres días en la que se disputó cada titular a los comisarios enviados por el partido. Mientras Erick Daniel Flakoll Alegría, con su oriental parsimonia, detallaba porqué no se podía titular así o asá, Sofía Montenegro y sus amazonas casi incendiaban la redacción. ¡Hasta el comandante Borge mostró síntomas de temor ante aquellos truenos! Al final, casi todo el staff fue echado de Barricada, incluyendo a uno que ahora labora para el sistema de medios del gobierno. La vaciada obligó a los nuevos directores a buscar periodistas. Tres de los primeros emergentes que recuerdo fueron William Roiz Murillo, Patricia Orozco Andrade y Freddy García Etschke.

Entre 1994 y 1996 Barricada implantó un récord sólo igualado por La Tribuna, un diario de Haroldo Montealegre que quiso ser el vocero de la derecha empresarial nicaragüense. Hubo cinco políticas editoriales en menos de lo que canta un gallo. Como anécdota destacada debo citar tres momentos. El primero fue cuando aquellos directores permitieron que la doctora Rosa Marina Zelaya, entonces Magistrada Presidente del Consejo Supremo Electoral, supervisara esas políticas durante la campaña que sería ganada por el doctor Arnoldo Alemán. A cambio el Consejo Supremo Electoral elegiría a Editorial El Amanecer S.A. para que imprimiera las boletas electorales. Al final el Poder Electoral seleccionó a La Prensa S.A. El segundo ocurrió cuando se juntaron el Cardenal Miguel Obando, el COSEP y el doctor Alemán para solicitar a la empresa privada que no se publicitara en Barricada. Una de las pocas pautas de esa época fue una denuncia del alcalde Alemán en contra de “la piñata sandinista”. La tercera fue una que ahora, en la distancia, calculo como una acción visionaria. Aurora Sánchez Nadal volvió felicísima un día. Irrumpió en el cubículo del editor William Grigsby y le anunció que había vendido toda una página para publicidad: la primera plana.

El diario de combate que querían el comandante Ortega y la Asamblea Sandinista concluyó con mucha pena y nada de gloria en enero de 1998, después de una larga agonía. Fue una pérdida de la que el FSLN no ha podido reponerse. Lo peor de esa etapa lo dijo uno de los periodistas que cerró con llave los portones (esto es una exageración, ¿verdad?) de las instalaciones al marcharse. “Nos quedamos sin periódico, pero no le dejamos cancha a nuestros enemigos”. Posteriormente el comandante Tomás Borge intentó revivir Barricada en al menos dos ocasiones. Yo fui uno de los que le dijo: “a los muertos hay que dejarlos descansar en paz”. Entonces comenzó una porfiada Mayra Reyes a publicar la revista Visión Sandinista, que debe de seguir por ahí. El nuevo intento del FSLN se llama Semanario El 19, que todavía es muy difícil de localizar en los puestos de venta.

Pero en octubre de 1994 no concluyó todo. Carlos Fernando y Sofía se reencontraron para fundar CINCO junto con Guillermo Rothschuh Villanueva. La criatura comenzó a andar y le crecieron proyectos. Los más conocidos han sido, más que sus importantes investigaciones sobre las comunicaciones y el periodismo nacional, el semanario Confidencial y el programa televisivo Esta Semana. En ambos sobrevivió el espíritu innovador y modernizante de la Barricada del periodo 1990-1994. Tan buenos productos han resultado ambos que gozan de reconocimiento nacional e internacional, y Carlos Fernando se ha erigido en el periodista-referente de la primera década del siglo XXI en Nicaragua, Sofía en una respetada investigadora cuya labor es mucho más reconocida en el exterior que en su patria, y Guillermo en el referente obligado del estudio de las comunicaciones en nuestro país.

Han pasado catorce años desde octubre de 1994, pero la cultura política nicaragüense pareciera no haber evolucionado tanto como uno quisiera. A lo mejor es pura coincidencia. Puede que los astros nada tengan que ver con este asunto. Pero una amiga creyente me dijo hace un par de días que hay un sino. El destino, según ella, tenía marcado a Carlos F. Chamorro B. desde siempre para padecer en octubre. Sea por Barricada o por CINCO. O por lo que sea.