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Leer a Gloria Elena Palacios es viajar hacia un álbum de fotografías en movimiento donde el detalle del día a día es la luz que se proyecta en una perspectiva más que lineal a una que se dispone a romper la formalidad de un texto a lo que llamamos poema.

Sus escritos llevan distinción textual de códigos poéticos, ejecutados o develados en la superficie epidérmica en forma de párrafos.

Sin duda alguna goza la facilidad de explotar cuan recurso le parezca, eliminando toda perspectiva normativa, describiendo cada uno de los hechos observados por ella misma. “La poesía amén de violar los géneros, bien puede escribirse en prosa”, nos dice Julio Valle-Castillo en una réplica que les hace a Aristóteles y a toda su descendencia.

Por su parte Nicasio Urbina nos invita a preguntarnos “cuánto del prosema o del soneto o del endecasílabo, es en realidad Poesía”.

Aunque suena interesante ahondar sobre dicha interrogante de Nicasio, a mi juicio este sería un tema para tratarlo en otra publicación. Ahora bien, es importante notar que Gloria Elena Palacios cree –al igual que Mejía Sánchez- que se puede llegar a la carne viva del poema escribiéndolo en Prosa.

Por tal razón la magia creativa de sus imágenes las procrea con pinceles contemporáneos dándole armonía a un texto más que semántico, polisémico como lo denomina Umberto Eco, sometiendo al límite su propia vida de comunicadora social.

Con una necesidad de escribir y describir el diario vivir, va volcándose sobre una mujer que le parece galleta, siempre abierta, dispuesta. Y cito un fragmento del texto titulado “La mujer galleta”: “En la envoltura embotella su otro yo. Fastidiosa sale, la galleta, la mujer, le aprieta el traje. La careta dulce le arde, siempre dispuesta, abierta. Ya no más galleta. Quiere ser mujer”

Camina por las calles en los zapatos del otro y logra ser testigo de “Las nuevas traiciones de Judas”, que según ella nos refiere en el texto, “no fue con beso la traición, sino con promesas…” Desde la intimidad de sus visiones finalmente se sumerge en su vida acuática para lucir nuevamente el vestido de lluvia en busca de asistir a su otro yo.

 

* Poeta.

calizdelavega@hotmail.com