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Un lóbrego canto de sirenas anuncia el fracaso de la lucha antidrogas; argumento principal para legalizarlas, bloqueando así ese infructuoso derroche de recursos para su compleja erradicación. Entre sus defensores aparecen algunos presidentes, líderes internacionales, intelectuales y empresarios. Sin obviar a multitud de artistas proclives a su consumo, flotando en un bohemio y liviano mar donde la marihuana danza una decadente sinfonía sobre un oleaje embustero de infinitas neuronas intoxicadas.

Uruguay acaba de iniciar aquel rumbo enigmático. Aprobó legalizar la marihuana a instancias del presidente José Mujica, quien envió la señal errónea. La ONU esgrime una seria advertencia: “Sería un grave error legalizar la marihuana”. De hecho, cualquier estupefaciente representa un gran peligro de salud pública y bienestar social. En Viena, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) lamenta esta nueva legislación uruguaya que transgrede la convención sobre narcóticos de 1961.

Se trata de una legislación basada en conjeturas precarias -no corroboradas-, sin considerar los efectos negativos para la salud. En palabras de Mujica: “es un experimento”. Además, advierte la posibilidad de su producción y venta con “altos niveles de calidad” que permitan ser una fuente de divisas. En Bolivia, algo similar propuso Evo Morales con la hoja de coca. Un arma de doble filo: incrementaría el número de adictos dependientes de la droga por la expansión de su consumo. ¿Qué progenitor se enorgullece con la drogadicción de sus hijos?

En la actualidad, la ingesta legal de alcohol como factor de riesgo en el incremento de hepatopatías -esteatosis y cirrosis hepática- es notoria dado su consumo liberal ¿Qué podemos esperar de la marihuana? ¿Qué grado de inocuidad posee? No obstante las discrepancias al respecto, por ser un psicotrópico, sus efectos a nivel cerebral están asociados a trastornos cognitivos y mentales: síndrome amotivacional por disfunción frontal reversible caracterizado por apatía, pasividad, fatiga y pérdida de memoria reciente (Solowij-2008). Disfunción eréctil por disminución de niveles de testosterona y trastornos broncopulmonares crónicos. Algo más peligroso, se han creado nuevos tipos de cannabis con su principio activo -tetrahidrocannabinol (THC)- más potente y dañino.

Existen diversos estudios que establecen su relación con el uso precoz y aparición de brotes psicóticos en 2 a 3 años, situación que duplica el riesgo de esquizofrenia. En 2004, Arseneault determinó que la eliminación del consumo de cannabis a nivel poblacional reduce en 8% la incidencia de esquizofrenia. Hecho confirmado por Moore en 2007. Cabe destacar que su uso medicinal está sobrevalorado por quienes justifican su certificación con fines terapéuticos en determinados casos clínicos -asma, artritis, sida, quimioterapia- por su moderado efecto anabólico, antirreumático, broncodilatador y antiemético.

Según Meier (2012), esto no compensa el severo daño a la juventud que inicia su vida social a un mundo sórdido, plagado de drogadicción con destrucción física y moral que truncan su desarrollo psicosocial y académico con falsos espejismos: drogas blandas. Sucede que como droga de inicio, la frecuente neurotoxicidad de su uso está vinculada al poli consumo -70% crack y cocaína- como factor predisponente a la aparición de enfermedades psiquiátricas en pacientes disfuncionales con psicopatología hereditaria.

Nuestra sociedad debe considerar estos elementos; una droga legal e inicua puede impulsar una peligrosa escalada que erosione con severidad el débil tejido social del cual penden millones de seres transformados en despojos humanos.

* Médico cirujano.