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Me refiero al artículo del señor Mario Alonso en un diario local del 14 de diciembre. El catolicismo tiene algunos principios del cristianismo, pero sus doctrinas están más fundamentadas en los dogmas, enseñanzas y tradiciones de hombres, historietas y apariciones de María, que en la Biblia. Las verdades y doctrinas reveladas por Dios no se discuten para ser aceptadas, son infalibles e inmutables. El fundamento del cristianismo es Jesucristo, y es la persona y el tema central desde el Génesis hasta el Apocalipsis.

El valor de la fe no está en el que cree o confía, sino en quién se cree y en quién se confía. A María se menciona en el nacimiento de Jesucristo, las bodas de Caná, en la cruz y en el pentecostés, pero sin doctrina alguna. En el Nuevo Testamento, después de estos acontecimientos, no se vuelve a mencionar. El catolicismo es más mariano que Cristo-céntrico. Somos cristianos no por ser marianos, sino por seguir o ser discípulos de Cristo.

En la Biblia no hay doctrinas para sustentar las creencias en María. En cambio, encuentra doctrinas del pecado, de la salvación, del perdón, de la justificación, de la redención, del nuevo nacimiento, etc. ¿Cómo es posible que a Dios se le olvidara inspirar a los escritores sagrados las doctrinas sobre María? Los católicos afirman no adorar a María, sin embargo, se contradicen.

Puede leer los dos artículos de un diario local del jueves 12 de diciembre sobre la virgen de Guadalupe, y usted leerá lo siguiente: “Tanta fuerza ha tomado la adoración a la virgen mexicana…”. Por otro lado, otro escritor le dice: “la Señora de Guadalupe”. Entonces, uno dice adorar a la virgen, y el otro a la Señora. ¿Es virgen o es Señora?

Los evangélicos solo adoramos a Dios (Latría), en cambio el catolicismo tiene tres clasificaciones de adoración: Latría, adoración a Dios, hiperdulía, o adoración a María, y dulía o adoración a los santos y el uso de imágenes como parte integrante del culto católico. De estas tres adoraciones, solamente la latría se fundamenta en la Biblia.

Dice un pastor adventista: “Estudiar y leer la Biblia es un privilegio y una gran responsabilidad. ¿Qué hacer cuando conocemos una verdad bíblica que no conocíamos antes? Está escrito: “Blanco”. Muy bien. ¿Qué hacer ahora si toda la vida pensé o me enseñaron que era amarillo? ¿Qué hacer si mis padres, mis amigos, mi religión, mi tradición y mis historias me dicen que es amarillo, cuando en la Palabra de Dios está escrito blanco?”

Ustedes tienen la respuesta. En asunto de política o religión es algo muy difícil ponerse de acuerdo. Que sea el Espíritu Santo que nos lleve a toda verdad, y la VERDAD es JESUCRISTO, pues así lo dice la Biblia. “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser SALVOS (Hechos 4:12)

 

* Laico Bautista.