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Un canal interoceánico que siga el curso del río San Juan, sería muy competitivo y de menor impacto ambiental, pero provocaría reclamos de Costa Rica, ya que la margen derecha del río sirve, en parte, de límite fronterizo entre ambos países. Por tratados internacionales Costa Rica tiene derecho a navegar por el río; consecuentemente, solo podría realizarse como un proyecto binacional y sería muy difícil llegar a un entendimiento entre ambos países.

Por la magnitud del proyecto, el estudio del impacto ambiental de la ruta seleccionada debería considerar las suficientes y más eficientes medidas de mitigación, entre las cuales deberán encontrarse sin limitación de otras, las descritas a continuación:

En cualquier opción de canal, el lago quedaría represado, y por la menor velocidad de las corrientes dentro del embalse se acumularía en su lecho mayor cantidad de sedimentos provenientes de los ríos que desembocan en el mismo; por tanto para este impacto habría que considerar en cada tributario micro-presas de sedimentación con plantas para el reciclaje de los agroquímicos residuales. Estas obras de control podrían, en el mediano y largo plazo, convertirse en una industria rentable y básica para la agricultura.

También, para preservar la calidad del agua para un potencial uso de consumo humano, recreación y pesca, deberían incluirse en el proyecto plantas de tratamiento para las aguas residuales de poblaciones a la orilla del lago, como Granada, San Jorge, San Carlos, San Miguelito, Altagracia, Cárdenas, etc.

Adicionalmente, para mantener en sus niveles históricos la producción de agua en las cuencas afectadas, deberían reforestarse las mismas, particularmente las del río Escondido, de los lagos y del río San Juan.

Con respecto a los derrames contaminantes, deberían considerarse depósitos excavados en tierra paralelos al canal, en donde se puedan almacenar las aguas afectadas para, mediante plantas de tratamiento, ser saneadas y descargadas en los cauces más cercanos, o reusadas en el mismo canal.

El represamiento del lago debido al canal impediría la migración de especies marinas desde el Atlántico hacia el lago, igualmente se afectaría la pesca, el comercio y el transporte mismo de carga y pasajeros. Ante este dilema, el proyecto al menos debería incluir la siembra de una amplia variedad de peces que sean el deleite de los pescadores comerciales y deportivos, y para mitigar el impacto a la navegación deberían construirse obras especiales para que el cruce al otro lado del canal sea lo más amigable posible.

Posiblemente, a lo largo del canal, las grandes excavaciones permitirán hallazgos arqueológicos de nuestros ancestros indígenas y/o de fósiles prehistóricos, para lo cual en sus respectivos sitios deberán construirse museos apropiados para su preservación y divulgación.

Deberá mitigarse con apropiada indemnización el problema de la propiedad, pues el canal dividiría los pequeños y grandes latifundios interrumpiendo la comunicación entre las partes fraccionadas, causando problemas en la explotación de estos inmuebles. También deberían proveerse puentes o pases subterráneos para las grandes carreteras existentes y el cruce de la fauna silvestre, y mediante barcazas o ferris permitir a la gente el acceso controlado a sus hogares o lugares de trabajo.

Desde otra perspectiva, el canal por Nicaragua no sería para competir sino para complementar el ampliado canal de Panamá, pues en aquel país cruzarán barcos cuya máxima carga será de 150 mil toneladas, en cambio en Nicaragua serían barcos de hasta 250 mil toneladas. En otras palabras, ningún barco que pueda pasar por Panamá querría pasar por Nicaragua, pues aunque se le cobrase la misma tarifa, perdería más tiempo dentro del canal nicaragüense por su mayor longitud.

Por razones de costo, no sería factible en Panamá un canal de mayor capacidad a la ya mencionada, pues al no disponer de suficiente agua en el lago Gatún, serían necesarias plantas de bombeo, para completar el abastecimiento desde los océanos, sin contar que la energía requerida seria cuantiosísima. Y tampoco podría construirse un canal a nivel del mar sin esclusas, por la excesiva excavación que esto representaría.

En conclusión, para evitar un elefante blanco que destruya y ridiculice a Nicaragua, el estudio de factibilidad deberá considerar: suficientes rutas alternas para la optimización del canal y uso del agua de las cuencas afectadas; suficiente y excelente información técnica para diseñar el proyecto con tecnología de punta; las mejores obras de mitigación al impacto ambiental, y por supuesto el mejor estudio de mercado que determine a cabalidad los beneficios del proyecto.

 

* Ingeniero civil, especialista en hidráulica.