Esteban Solís R.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El dragón toca a las puertas de la región y el tigre vigila expectante. La República Popular China pisa fuerte en Latinoamérica ávida de mercados, de inversiones y de intercambio comercial. Y Centroamérica, sin duda, está en el radar de este gigante, cuya brújula que lo orienta parece ser la expresión del político y reformista chino Den Xiaoping: “no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones”.

Costa Rica es desde hace seis años el principal aliado de Pekín en la región y según datos ofrecidos durante la VII Cumbre Empresarial China, Latinoamérica y El Caribe, las inversiones chinas en el vecino del sur durante la década anterior ascendieron a $1,550 millones.

En el 2000, el intercambio comercial entre China y América Latina fue de 12,000 millones de dólares y ya para el año 2012, en un poco más de diez años, fue 250,000 millones de dólares.

Dentro de pocos días visitará Nicaragua el Canciller de la República de China Taiwán, Sr. David Y. L. Lin, oportunidad que debe ser aprovechada al máximo para hacer una revisión a fondo de las relaciones económicas y comerciales entre nuestros países y ese pequeño gigante asiático que está entre los primeros en el mundo en inversiones directas, en índices de competitividad de crecimiento y comercial, entre los primeros veinte países del mundo en exportaciones y entre los primeros quince en importaciones. Un dato interesante es que China es el principal destino de las exportaciones de Taiwán.

Taiwán, es cierto, ha sido un país muy generoso, lo que debemos agradecer infinitamente, sin embargo, si nuestras economías aspiran a crecer, a fortalecerse y alcanzar niveles aceptables de desarrollo, no podemos vivir eternamente de la generosidad, es inminente un giro de timón, quizá un cambio de mentalidad o tal vez revisar y desatascar cuellos de botellas en el marco de las relaciones comerciales y económicas.

El titular de relación es exteriores debe estar claro de que el talón de Aquiles entre sus aliados y Taiwán es una balanza comercial desfavorable para nosotros, que arrastra déficits millonarios, pero esa no es responsabilidad del país asiático. Es cuestión de ver hacia adelante, de ser agresivos, de hacer propuestas reales. Tenemos potencial, Nicaragua tiene capacidad y talento, idoneidad, disposición y vocación de desarrollo. Creo que la región también.

Existe, precisamente para corregir esas asimetrías, un fondo de 240 millones de dólares a desembolsarse en un período de doce años; entiendo que ya cumplió ocho, también en Taipei hay una oficina comercial para el fomento del comercio, el turismo y las inversiones. Pregunto: ¿funcionan? Si es así, ¿dónde están los resultados?

No es nada contra China, al contrario, siempre es bienvenida la relación y el intercambio comercial, pero mi preocupación trasciende la cifra, los números; abarca la amistad y la solidaridad de ese noble pueblo que a través de sus gobernantes han tendido la mano a esta zona. Hay que hacer un giro, hay que relanzar las relaciones entre nuestros países y Taiwán, pienso que la visita del honorable Canciller Lin debe tonificar esas relaciones para alcanzar etapas superiores de desarrollo.

Nuestras prioridades deben ser atraer más inversiones. Nicaragua tiene inmensos recursos por explotar. Urge inversión en infraestructura, vital para el desarrollo. Nicaragua ofrece seguridad para la inversión y seguridad ciudadana; el gobierno ha hecho ingentes esfuerzos en la promoción de las inversiones. No podemos dejar pasar esta gran oportunidad de “sacarle el jugo” a Taiwán desde el punto de vista de su desarrollo económico para beneficio mutuo.

 

* Periodista.