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Todo derecho entraña y genera un deber, obligación o responsabilidad. En la práctica no es posible hacer efectivo un derecho sin que este se complete con una obligación o deber. Basta analizar cualquier derecho para comprender qué derecho y obligación van juntos. Concéntremonos por ejemplo en la educación de cada persona.

Cada persona, por el hecho de ser persona, posee el derecho natural a educarse. Lo reclamamos como derecho fundamental, es decir fundado en el ser o naturaleza de persona.

Hacer efectivo ese derecho implica necesariamente el deber y la obligación de otras personas, sobre todo, de aquellas que conforman las organizaciones y contextos educativos naturales reconocidos como tales: familia en el ámbito social privado y la escuela en el ámbito social público.

La familia tiene el deber de crear el clima y condiciones físicas, psicoafectivas y de relaciones, en tanto la familia es el contexto educativo original de sus hijos quienes son los verdaderos sujetos del derecho a la educación. Es la vida en familia la que activa el potencial que posee el hijo e hija en su proceso educativo. Va desarrollando sus sentidos, va asimilando vitalmente los componentes psicoafectivos, va fortaleciendo su sistema neurológico y tomando forma plena su cerebro, va creciendo su organismo físico y su espíritu.

Es un proceso natural que exige cuido, armonía, afecto, alimento, seguridad, socialización, en una palabra amor. El hijo se socializa interna y externamente, lo que solo será pedagógicamente pleno cuando la familia posee, activa y practica la vida capaz de generar, entregar, introyectar todos los componentes requeridos por la incipiente personalización del hijo o hija, es decir, su educación.

El derecho natural a educarse se traduce directamente en un deber por parte de la familia, deber que se convierte también en un derecho en cuanto los padres pueden decidir y cuidar, sobre aspectos de su educación más allá del ámbito familiar, vale decir, en la escuela, de manera especial sobre el impacto de los medios como la televisión y juegos tecnificados en sus hábitos de comportamientos, valores y actitudes.

Será necesario pues, armonizar el derecho del hijo a educarse y el deber de los padres a participar y orientar la educación de sus hijos.

En la escuela sucede algo parecido aunque en contextos diferentes. La educación es un derecho natural, un bien público y social que se organiza y gestiona para hacer efectivo el derecho a educarse de cada ciudadano. Nos encontramos en el ámbito de la formación del ciudadano, o sea de alguien que vive y se desarrolla en interacción social, económica, cultural y política con otras personas con la obligación de cooperar al desarrollo y bienestar.

En este sentido, es deber del Estado garantizar el funcionamiento de la educación del país en cuanto sistema o integración e interconexión de cuantos elementos y factores confluyen en el hecho educativo de calidad, inherente a la educación: las políticas educativas, la formación de maestros, la infraestructura física y tecnológica escolar, la dotación de medios para el aprendizaje, la inversión sostenida con una gestión eficiente y de calidad.

El derecho a educarse, inherente a cada persona, se traduce en un deber del Estado respecto al funcionamiento eficiente y cualitativo del sistema escolar, deber que por otra parte se traduce en un derecho del Estado en cuanto a definir la política educativa y los medios para su ejecución teniendo presente el bien común y el bienestar personal de todos los ciudadanos. Más allá de ideologías, credos, intereses gremiales y organizaciones con fines particulares.

Ahondando algo más en esta relación derecho-deber, el proceso educativo nos conduce a la siguiente conclusión: El sujeto poseedor del derecho a educarse tiene el deber de ser él mismo el sujeto de su proceso educativo.

En algunas de las etapas de su proceso educativo el estudiante, sujeto poseedor del derecho a educarse, adquiere el deber de estudiar y de aprender porque en último término él es quien hace posible su educación y es quién determina su aprendizaje y la calidad del mismo. Nadie se educa por él.

 

* Ph.D. IDEUCA.