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El imperio colonial francés comenzó a hundirse durante la Segunda Guerra Mundial, cuando las diferentes posesiones que lo integraban fueron ocupadas por potencias extranjeras. La cuarta República Francesa instaurada tras la Segunda Guerra Mundial, luchó por mantener su espacio económico-político a nivel global.

La reafirmación de su status, fue preocupación primordial de Charles de Gaulle, un objetivo que persiguió de diversas formas, desde su temprano acercamiento con la Unión Soviética hasta la retirada de sus tropas de la OTAN. La Unión Francesa, incluida en la Constitución de 1946, sustituyó al antiguo imperio colonial e inmediatamente afrontó los inicios del movimiento de descolonización.

Esto terminó con la derrota de Vietnam en 1954, pero los franceses de inmediato se involucraron en un nuevo conflicto, la guerra de Argelia, iniciada en 1954, que les resultó particularmente problemática, debido al gran número de colonos europeos (pieds-noirs) establecidos allí en los 125 años de dominio francés.

En 1956, fue Francia la que articuló el ataque israelí-franco-británico en Egipto. Una vez que Argelia obtuvo su independencia en 1962, terminó su especial vínculo con Israel, renovando sus buenas relaciones con sus excolonias del norte de África. Dicha política no ha sido meramente gaullista, figuras antigaullistas, como François Mitterrand y otros presidentes, adoptaron tales posturas en múltiples ocasiones.

En el ámbito internacional, Francia se ha autorreafirmado activamente en los últimos años, primero con el presidente Nicolás Sarkozy y actualmente con el presidente François Hollande.

Acompañó a las tropas aliadas a Irak, Afganistán y Yugoslavia, invadió Costa de Marfil (principal exportador de cacao, aceite de palma, y petróleo), Mali (uranio, litio, oro y petróleo) o Libia (la primera reserva de petróleo de África), sola o como abanderada de la Otan.

Encabezó a las potencias occidentales para intervenir en Libia y derrocar a Muammar Kadafi, impulsando la más férrea línea de todas las potencias occidentales en la Siria de Bashar al-Assad.

Cuando intervino unilateralmente en Malí, frenó el avance de movimientos armados islámicos hacia el sur. Recientemente, Hollande fue recibido casi como héroe en Israel por la dura línea adoptada en las negociaciones con Siria e Irán. Recién envió tropas para intentar restituir el orden en la República Centroafricana.

Aunque tal viraje acontece por todo el mundo pan-europeo, parece particularmente fuerte en Francia. Por ende, evoca una reacción política no solo desde los grupos xenófobos de extrema derecha, como el Frente Nacional, sino de personas que mantienen indefectibles versiones de laicismo en la izquierda política.

Hoy el ministro socialista más popular parece ser el del Interior, Manuel Valls, cuya principal actividad es tomar medidas extrafuertes contra los migrantes ilegales, en su mayoría musulmanes, en Francia.

La decadente hegemonía del poderío de Estados Unidos en el escenario mundial, es lo que permite el actual retorno a la agresividad, el problema es que, pese a que el declive estadounidense le permita una posición retórica más fuerte, el nuevo y caótico escenario geopolítico, le es adverso para reemplazar a aquel en tal sentido. Tras una larga demora desde 1962, Israel nuevamente puede ver en Francia a su mejor aliado, aunque sea menos poderoso que Estados Unidos.

Hay otras poderosas naciones involucradas en Medio Oriente, como para que Francia juegue un papel primordial. Y menos, puede alcanzarlo en Asia oriental, pese al hecho de que ahí ha sido una potencia central. Donde puede recobrar su protagonismo es en África, pues por el momento ni Reino Unido ni Estados Unidos están bien preparados para actuar como fuerza militar.

Francia cree que aún puede jugar en el escenario mundial, donde desde 1945 lucha por mantenerse como trascendente figura. En este esfuerzo siempre miró a Estados Unidos como fuerza central, que intentaba menguar su papel.

¿Será esta la oportunidad de Francia, ahora que las relaciones entre Washington, Riad y Tel-Aviv están en su peor momento? ¿Podrá desempeñar un rol más importante en los asuntos mundiales, ante el declive de Estados Unidos, y ampliar su esfera de influencia en esta zona del mundo donde considera a Irán el principal rival que le impide recuperar Siria y Líbano?

* Diplomático, jurista y politólogo.