Jorge Eduardo Arellano
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I
A Montealegre le han llovido coincidencias desfavorables que le han favorecido.

Aunque estas lluvias de suerte no sean tan intensas como las que están cayendo en nuestro suelo y no hay inundaciones en su terreno.

II
Perdió la jefatura del A.L.N., lo que suponemos le hizo reflexionar sobre las fragilidades de nuestra estancia en la tierra y el aún menos estable terreno político.

Creemos que esta circunstancia auspició que hiciese algo que ni los gringos habían podido lograr: la fusión en un pacto de dirigencias liberales.

III
A su suerte habrá que agregarle el claro mérito de su carisma y liderazgo que le permitió y permite guardar cierto respaldo en la Asamblea y simpatías populares, a pesar de sus supuestas acciones con los Cenis.

Mientras más se enredaban los pormenores y explicaciones sobre los Cenis, menos personas los entendían, y como suele suceder en el mundo político fueron relegados por nuevos escándalos.

IV
Al perder sus respectivas personerías, tanto el M.R.S. como el P.C., y por haber quedado debilitada el A.L.N., la contienda cambió radicalmente de panorama.

Por ahora y sin incluir una aún posible desaforación de Montealegre, las elecciones municipales por Managua se han polarizado entre el P.L.C. y el F.S.L.N., con el pronóstico de que el resultado plausible de un enfrentamiento mano a mano, pero sin guantes, entre Montealegre y Alexis, favorece al primero.

V
El casi sorpresivo e inesperado respaldo de magnas figuras sandinistas de la década de los ochenta que conforman el M.R.S., y el decidido apoyo de esta agrupación al pacto de Eduardo y Arnoldo, del que antes renegaban vigorosamente, explica la deserción del candidato a la Vice Alcaldía de Managua por el A.L.N. alejándose como grama que se protege ante el peligro de ser pisoteado por los dos elefantes en contienda, o sea por Montealegre y Alexis.

Payán, con el A.L.N., ha quedado solo en la llanura después de apoyar la huelga de Dora María y hacer solitaria campaña repudiando el pacto y clamando por transparencia, quizás tardía pero tristemente asimile que estas elecciones devinieron en un pleito de solo dos gallos.

VI
Hechos que aunque solo indirectamente vinculados con la contienda electoral como golpizas lamentables a ciudadanos en León y en Managua, serán facturas que pueden ser debitadas al caudal de la clientela de Alexis, sin que él haya tenido nada que ver.

VII
Y es que el normal desgaste de todo partido en el poder más el alejamiento del F.S.L.N., de connotadas e históricas figuras como Herty, Ernesto Cardenal, Henry Ruiz, Dora María Téllez, Luís Carrión, Hugo Torres, Carlos Mejía Godoy, Mónica Baltodano, Víctor Hugo y tantos otros, por un lado favorece a Eduardo, y como contrapartida desfavorece a Alexis.

Las deterioradas relaciones entre el F.S.L.N. y Nicho Marenco, las persecuciones contra Carlos Fernando Chamorro y las ONG de la sociedad civil, y el silenciamiento de Tijerino, han transformado lo que era una clara victoria de Alexis en una contienda de diagnóstico reservado. Cardíaco para los entusiastas.

VIII
Si la posible desaforación de Montealegre le abría el camino a Alexis, el pacto o fusión de la familia liberal resulta afortunado para Eduardo, pues por un lado hace más difícil su desaforación y por otro lado elimina de la contienda a las otras fuerzas que hubiesen podido cambiar el panorama en la ruta hacia la Alcaldía de Managua.

IX
Caminantes no hay camino, camino se hace al andar.

Managua, bajo intensas lluvias y la derrota del Boston Red Sox en octubre de 2008.

elsavogl@yahoo.com