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Personas que ejercen diferentes profesiones, con el transcurso del tiempo llegaron a la conclusión de que era necesario unirse, ya que la experiencia mostró que una golondrina no hace verano. Entonces se precisaba de una organización representativa ante el Estado y la sociedad. Ese instinto organizativo se vio enfrentado a una fuerte oposición por parte sectores conservadores, pues sabían que toda organización implica fuerza y poder.

Por siglos, a obreros, artesanos, pequeños campesinos se les negó el derecho a organizarse, estaba proscrito formar sindicatos, todo intento constituía delito y los promotores eran perseguidos, procesados y condenados por el delito de asociación ilícita para delinquir. Solo la tenaz lucha de los obreros conquistó el derecho a formar sindicatos en fábricas y a nivel nacional, para negociar reivindicaciones sociales y económicas con patrones y el Estado.

Igual sucedía en la lucha por el poder. Los partidos políticos no existían, el sistema monárquico no concebía que el poder del rey dado por la providencia divina fuese objeto de disputa. Luego de una sangrienta lucha los políticos consiguieron establecer en las Constituciones el derecho de los ciudadanos a organizarse en facciones partidistas para conquistar el poder político.

Las profesiones, que son ramas especializadas con alto nivel teórico y científico, donde se hallan médicos, ingenieros, contadores públicos, periodistas, abogados, etc., se agrupan en Colegios Profesionales. En países democráticos y desarrollados los Colegios son verdaderas instituciones públicas, las cuales ejercen profunda influencia en la sociedad, no solo para velar por el desempeño ético de la profesión, sino que también aportan conocimientos científicos, amén de protección a los colegiados, en salud, retiro digno, incapacidad laboral, capacitación técnica, etc. En países modernos los profesionales están obligados por imperio de la ley a formar parte del Colegio para ejercer la profesión.

Nicaragua es una de las naciones de América Latina más atrasadas en materia de colegiación; las mejores referencias se hallan en los contadores públicos, ingenieros y arquitectos, y en el gremio periodístico. Los primeros tienen más de 20 mil profesionales, de los cuales solo 7 mil están colegiados, porque la asociación no es obligatoria.

Los periodistas tienen unos 800 profesionales, y desde hace varios años están colegiados. El colegio de periodistas en sus inicios tuvo buen suceso, tenía el apoyo del Estado, mas ahora por pura politiquería el colegio moralmente se halla en el suelo, ha perdido credibilidad, pues ha caído bajo el control gubernamental.

En las postrimerías del gobierno de Enrique Bolaños se aprobó la Ley 588, Ley de Colegiación de Profesionales, cuyo instrumento jurídico incentivaba a los profesionales a organizarse contando con el respaldo del Estado. Con esa ley, la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica del Colegio de Médicos de Nicaragua, sin embargo, elementos ideológicamente fanatizados, introdujeron recursos por inconstitucionalidad contra la ley, con lo cual lograron paralizar la colegiación.

Igual ha pasado con los profesionales del Derecho. Algunos abogados con mentalidad retrógrada introdujeron en la CSJ recursos por inconstitucionalidad contra la Ley 588, cuyos recursos tienen años de dormir el sueño de los justos, por esa razón los esfuerzos para constituir el Colegio de Abogados de Nicaragua han fracasado, aun habiendo una ley en plena vigencia.

Los diputados de la Asamblea Nacional no cumplen con la ley, ya que no dan curso a la solicitud de aprobar la ley orgánica del Colegio de Abogados de Nicaragua. En esta traba están la CSJ y la Asamblea Nacional, ellos temen a la organización nacional de los profesionales del Derecho.

 

* Abogado y notario