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Este año 2013 nos permitió ver con claridad la concentración del poder por parte del Ejecutivo. Este logró imponer las reformas a la Constitución dejando desnuda a la Asamblea Nacional, convirtiéndola en ejecutora de las decisiones del Ejecutivo y a su vez obnubilando y ocultando una de sus principales funciones, que es dar cabida a la demanda social. El ciudadano quedó constreñido por las decisiones del Ejecutivo. Este anuló sus propuestas y concentró el poder soberano del pueblo.

En lo económico, a pesar de la baja en las exportaciones, se logró –según el economista Néstor Avendaño- que en el 2014 el PIB Nominal ascienda a 11 mil 300 millones de dólares y con una población total del país de 6 millones 109 habitantes, el ingreso per cápita promedio anual se aproximará a 1 mil 850 dólares.

“El volumen de las exportaciones fue afectado por el efecto de la roya en la producción de café, y los precios de los principales productos de exportación continuarán manifestando su tendencia decreciente surgida en 2013”, manifestó Avendaño.

Según el informe “Panorama Laboral 2013, América Latina y el Caribe”, el salario mínimo fue reevaluado para un total de 8.2 por ciento durante 2013. Se vislumbran los inicios del proyecto del Canal Interoceánico, pero esta obra continúa siendo cuestionada por la forma en que se adjudicó.

El poder local fue copado por el Ejecutivo. Leímos declaraciones ostentosas de un presidente del Consejo Supremo Electoral oponiéndose a la demanda del sector privado de reformar la Ley Electoral y de nombrar los cargos vencidos de ese poder del Estado.

Lo más riesgoso ha sido el enrevesado legal con el Ejército y Policía, lo que ha permitido reformas a las respectivas leyes y códigos que los rigen. Se han visto obligados a realizar cambios en su estructura de mando que pueden acarrearle mala percepción de imagen por parte de la población.

Observamos negociaciones entre el sector privado (Cosep) y el Ejecutivo, que vislumbran los inicios y desarrollo de un Estado corporativo, más inclinado a defender intereses de sectores particulares, lo que permite una percepción ciudadana de que no se están defendiendo los intereses de toda la Nación.

En cuanto a política social, a pesar de los enormes desembolsos, se observan todavía rezagos en el combate a la desnutrición y aunque se inicia una profunda reforma educativa, esta está por verse. Se han hecho avances para que la educación técnica llegue a los diferentes poblados, pero la labor de Inatec es incipiente. El Informe de Desarrollo Humano 2013 refleja una Nicaragua con logros, pero falta mucho para erradicar la pobreza.

En el combate a la corrupción andamos de mal en peor. El informe de Transparencia Internacional no nos sitúa de manera halagadora. Ocupamos un lugar que aún deja mucho qué desear. La sociedad civil organizada, a pesar de sus múltiples esfuerzos, no ha sido escuchada, y más bien ha sido vista como un “estorbo político” para los planes gubernamentales, lo que constituye un error.

En relación a ciencia y tecnología, la Vicepresidencia logró distribuir fondos a los principales proyectos de investigación y tecnología. Los premios internacionales obtenidos por escritores como Ernesto Cardenal, Sergio Ramírez y Gioconda Belli, no fueron promovidos por el Gobierno, lo que obliga a un replanteamiento de una política cultural más amplia e inclusiva.

En el plano político-partidario, la actitud de la Comisión nombrada por la Asamblea Nacional para escuchar opiniones sobre las Reformas a la Constitución, al negarse a convocar a dos excomandantes de la Revolución, Henry Ruiz y Humberto Ortega, coloca a la actual Asamblea en una actitud excluyente y poco respetuosa de la historia política del país.

Las protestas de excachorros y exmiembros del Ejército, así como de los excontras dejan todavía un vacío no resuelto en lo que a política social se refiere.

La valoración que realiza el director regional del Instituto por la Democracia y la Asistencia Electoral, Idea, Daniel Zovatto, sobre las reformas constitucionales, no es nada positiva. Zovatto afirmó que se trata de “una mala noticia para la salud democrática de la región”, y apuntó que Nicaragua se sumaría a Venezuela como los únicos países latinoamericanos con reelección indefinida.

Esta ha sido a grandes rasgos la evaluación del 2013, que juzgamos positivo en la macroeconomía, pero débil en lo que a derechos humanos se refiere, y el Estado de Derecho ha sido cuestionado.

 

* Periodista e historiadora.