Fredy Franco
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Este primero de enero del 2014 se cumplen 55 años de la heroica y digna Revolución Cubana, que inicia con el triunfo popular contra la dictadura de Batista, se desarrolla en medio de las mayores adversidades provocadas principalmente por la política imperialista de EEUU y se consolida con fuerte arraigo social y nacional, construyendo y perfeccionando la sociedad socialista.

Aunque la revolución cubana es antecedida por otras revoluciones como la mexicana de 1910, la guatemalteca de 1944 y la boliviana de 1952, es la primera de carácter socialista en América, que logra cuestionar de raíz al capitalismo y la política imperialista, y de manera temprana inicia la construcción socialista, que se convierte y es la columna vertebral de la revolución latinoamericana, que luego avanzó con la revolución sandinista de 1979, la bolivariana de 1999 y los procesos de cambios revolucionarios y progresistas que hoy se viven en la región.

Cuba logra hacer realidad la sociedad socialista a 90 millas del más fuerte imperio de la época contemporánea, derrota las agresiones militares y se enfrenta, estoica y digna, al criminal bloqueo, que sigue vigente, cada vez es más condenado por la mayoría de naciones del mundo; lo que ha generado, junto a los fenómenos naturales, la mayoría de dificultades socioeconómicas acumuladas que el pueblo cubano ha sabido enfrentar.

La revolución cubana pasó su mayor prueba de fuego en los años que siguieron a la desaparición abrupta de la ayuda y relaciones con el Campo Socialista, con el que Cuba tenía la mayor parte de sus vínculos.

Eso generó el llamado Período Especial, caracterizado por extremas precariedades materiales, pero con resistencia digna y con un acumulado de alternativas económicas, tecnológicas y científicas, que permitieron un nuevo periodo de ascenso en Cuba, que hoy se expresa en el proceso de actualización para atender las urgencias materiales, con la necesidad de defender estratégicamente la sociedad socialista, en la que se combinan la atención a la calidad de vida de los cubanos, cada vez más creciente, con la atención de la conciencia social para defender los principios socialistas.

Tres enseñanzas fundamentales podemos extraer de estos 55 años de revolución cubana:

1-Que es posible construir una sociedad justa e igualitaria, con los índices sociales, culturales, humanos más avanzados del llamado Tercer Mundo. 2-Un país independiente y digno, con su propio modelo social y político, con autodeterminación y real participación popular. 3-Un sistema y unos seres humanos inmensamente solidarios, que han compartido “lo que tienen, no lo que les sobra”, con muchos pueblos del mundo, incluso ofrendando la vida de miles.

Nicaragua y su pueblo son beneficiarios de la inmensa solidaridad cubana en distintos momentos históricos, que hoy se consolida en esta segunda etapa de la revolución sandinista y en el marco del Alba; solidaridad con claros principios humanistas y sin condiciones, que contribuye a atender y resolver grandes urgencias de nuestro pueblo, como salud y educación, en las que Cuba es potencia mundial.

Como ciudadano nicaragüense mi agradecimiento total por esa ayuda de la revolución cubana a nuestro pueblo, y como ciudadano del mundo mi alegría por vivir este 55 aniversario de la Revolución Cubana, que reafirma nuestra convicción de que un mundo diferente al capitalismo es históricamente posible y hay que seguir luchando –como lo han hecho heroica y perseverantemente los cubanos- para hacerlo realidad, más temprano que tarde.

 

* Cientista Social e Historiador. Profesor titular UNAN-Managua. Presidente Coordinadora Nicaragüense de Solidaridad con Cuba.