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Al finalizar un año, es común escuchar y leer la frase “Feliz Navidad”, que es una tradición de origen hebreo y en la actualidad es meramente cristiana. Los lingüistas y comunicólogos estudian el lenguaje y el significado de las palabras, las cuales no siempre reflejan una realidad cambiante. En estos tiempos de la informática y la comunicación mundial instantánea, es más adecuado utilizar en español la frase “Felices días festivos”, su traducción al inglés: “Happy Holidays”.

En Nicaragua, por lo general, es adecuado utilizar la expresión Feliz Navidad porque gran parte de la población dice profesar algún tipo de cristianismo. No obstante, nos relacionamos en la red mundial con gente de otras latitudes, y no siempre la persona con la que intercambiamos mensajes profesa la religión cristiana.

El uso del lenguaje es un arma poderosa y los ideólogos, así como la cultura predominante, incluso culturas foráneas, determinan la forma en que usamos las palabras. Podemos rastrear en la historia expresiones como “su majestad”, “su santidad”, “iglesia”, “su redentor”, etc. La cultura impuesta de otras latitudes exigía estas formas para referirnos a una persona con poderes especiales y hasta divinos.

Me pregunto por qué la reina de Inglaterra tiene que ser mi majestad, si yo no soy inglés; por qué el papa tiene que ser mi santidad, si yo no profeso esa religión. Naturalmente, estas expresiones manipulan subconscientemente la forma de pensar de la población. En las universidades estadounidenses, a pesar de la influencia de la religión evangélica, existe, al igual que en muchos otros países desarrollados, la separación de la Iglesia y el Estado.

Quizás esa separación de las instituciones y la gran cantidad de diferentes culturas, las cuales han convivido en ese país durante muchos años, han promovido el uso de la expresión “Felices días festivos”. Así que no es remoto que en comunicaciones oficiales dirigidas a toda la población, se prohíba la promoción de la expresión “Feliz Navidad”.

El lenguaje de los líderes, las autoridades, los empresarios que pretenden ser personas educadas debe ser más inclusivo y menos discriminatorio con respecto a otros grupos minoritarios. La comunicación entre los seres humanos de diferentes culturas o subculturas mejorará en la medida en que se utilice un lenguaje más neutral y objetivo; esto implica suprimir nuestros prejuicios personales y una mayor tolerancia en aras de armonizar con los demás.

De hecho, el sentido peyorativo y excluyente de las palabras y locuciones no debería tolerarse en diferentes instituciones como son las universidades, los medios de comunicación, el gobierno, etc. Reconocer la diversidad del mundo y ser congruente en términos lingüísticos redundará en una mayor cohesión social, mediante una comunicación más efectiva.

 

* Escritor y traductor.

rolando2@fulbrightmail.org