Roger Matus Lazo
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

 

Al doctor Norberto Herrera, asiduo

lector de esta columna

 

Se dice que los antecedentes de la marca se encuentran en el dibujo de un bisonte en las Cuevas de Lascaux, al sur de Francia (5000 años a. C.), y que muchos estudiosos coinciden en que este dibujo es un signo de “pertenencia”. Pero los bisontes de la Cueva de Altamira (Santander, España) son más antiguos (35000 años a. C.). Egiptólogos como G. Dreyer afirman que fueron los orfebres egipcios quienes usaron más claramente las marcas en las joyas con el nombre del rey, como Narmer (Menes), el primer faraón del Antiguo Egipto y fundador de la Dinastía I, 3050 a. C. Posteriormente, los fabricantes de campanas de la Edad Media en Europa empezaron a usar el sello como marca distintiva.

Pero usted aborda un Ford y no tiene por qué saber que se trata de un invento de la segunda mitad del siglo XIX de un aficionado a la mecánica (Henri Ford), con un motor que puede ser de diesel, gracias al ingeniero alemán Rudolf Diesel y con unas llantas Firestone, cuyo nombre se debe al señor Harvey Samuel Firestone. Estamos hablando de marcas que llevan los apellidos de sus inventores o fabricantes: Black and Decker, de los hermanos Duncan Black y Alonso G. Decker; Westinghouse, del ingeniero y fabricante George Westinghouse; de las máquinas de coser Singer, del inventor estadounidense Isaac Merrit Singer; de las máquinas de afeitar Gillette, del empresario estadounidense King C. Guillete; del rifle Mauser, de los hermanos Paul y Wilhelm Mauser; de la pasta dentífrica Colgate, del empresario inglés William Colgate; del papel higiénico Scott, de los hermanos Irving y Clarence Scott; de los cereales Kellogg, del industrial estadounidense William K. Kellogg; del raudo Boeing, del aficionado a la pesca William Edward Boeing; del jacuzzi, la famosa bañera para hidromasaje, de los siete hermanos italianos Jacuzzi; del afamado Toyota, del ingeniero industrial japonés Kiichiro Toyoda; de la leche Nestlé, de Henri Nestlé, comerciante alemán que desarrolló la idea de encontrar un sustituto para la leche materna. Curioso el hecho de que un producto etiquetado con alguna marca, como las citadas, entrañe la historia personal de alguien que vivió con su apellido que hoy distingue al producto.

Y es que no hay en el mundo de los negocios una empresa de cierto prestigio que no utilice un medio por el cual distingue su producto o servicio. ¿En qué consiste ese distintivo? En el nombre del producto (marca) y la imagen de esa marca (logotipo). Porque las marcas se han convertido en parámetros de calidad, de valor, de fiabilidad y de origen, indicadores que permiten al consumidor identificar productos, servicios y organizaciones. El nombre y el logotipo de “Chanel 5”, el perfume preferido por Marilyn Monroe, tendrá mayor atractivo para las damas que otro que se llame “La Reina del Ganado”, porque las marcas y logotipos tienen el poder de expresar la personalidad propia de los productos y de las organizaciones y con ella la calidad y el prestigio.

Un consumidor, según el grado de calidad de un producto, elegirá o rechazará una determinada marca. Es lo que hacían los clientes de los primeros ceramistas de la historia: buscaban en la parte inferior de la vasija la marca, que generalmente consistía en la huella impresa en el barro húmedo del pulgar o cualquier otra identificación que podría distinguir el producto, como una media luna, una cruz o una estrella. Si una marca identificada con el pulgar, por ejemplo, había logrado imponerse con la calidad de la vasija, los clientes buscaban seguramente el producto distinguido con esa marca. Y a la inversa, una vasija de mala calidad identificada con la marca media luna, por ejemplo, era de suponerse que los clientes trataban de identificarla para no comprar el producto.

En el comercio, como en otras actividades de la vida humana, también se le da al cliente gato por liebre, cuando ofertan un producto apoyado en la calidad reconocida de otro. Es el caso de algunos expendios de derivados de la leche, que etiquetan con el nombre de “queso chontaleño”, aunque sea de cualquier parte de Nicaragua, menos de Chontales.

 

* Escritor y lingüista.

rmatuslazo@hotmail.com