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He observado últimamente en las redes sociales campañas a favor de los perros, especialmente aquellos abusados y maltratados; estas campañas le tocan el corazón a uno, ya que nos hacen reflexionar acerca de los nobles sentimientos que tiene el mejor amigo del hombre hacia sus amos. Al leerlas siempre pienso en por qué no he podido ver una sola refiriéndose a los niños maltratados o abusados.

Este pasado 28 de diciembre, cuando celebrábamos el día de los inocentes, basado en el hecho histórico de la matanza perpetrada por el rey Herodes a todos los niños judíos primogénitos, me preguntaba por qué ni en ese día pude leer un solo artículo sobre los menores inocentes maltratados o abusados en el mundo de hoy.

Las estadísticas dicen que se estima que entre 133 y 275 millones de niños son testigos de violencia doméstica; aproximadamente 150 millones de niñas y 73 millones de niños son víctimas de violencia sexual en el mundo. Solo en Latinoamérica y el Caribe hay 82 casos de maltrato físico diariamente. Más de 40 millones de niños son abandonados en Latinoamérica, ese número es de cerca de un millón en Estados Unidos.

Es realmente difícil imaginar que alguien pueda lastimar intencionalmente a un niño, pero las cifras son realmente alarmantes y esos son solo los casos que se denuncian, muchos de los casos pasan desapercibidos, ya que por lo general los niños son amenazados o tienen temor a decirle a una persona que los pueda ayudar.

Pero, ¿qué es el abuso infantil?; el abuso ocurre cuando un padre o cualquier adulto causa daño físico o emocional a un niño y puede dividirse de las siguientes formas: físico, emocional o psicológico; sexual, negligencia o abandono.

Cuando se piensa en abuso físico, lo asociamos con pegar, patear, golpear, sacudir; en realidad es más que eso: puede ser atar a un niño, quemarlo intencionalmente, hacerlo pasar hambre, sumergirlos en agua; la mayoría de estos actos pueden durar un segundo, pero pueden causar la muerte del menor o causar un daño cerebral dado su frágil condición física.

El abuso emocional puede estar relacionado con el abuso físico, pero se refiere específicamente a casos donde no se le demuestra sentimientos de amor al niño, apoyo u orientación o actos como denigrarlo, aterrorizarlo, amenazarlo, criticarlo constantemente, etc.

El abuso sexual es cuando un niño es objeto de violación sexual, pero también cuando es obligado a realizar algún acto sexual, cualquier acto que involucre al niño y que tenga que ver con tratar de excitar a la persona que comete el abuso. Aquí se incluye hacer que el niño pose para fotografías pornográficas, mostrarle material pornográfico, obligarlo a desnudarse, mostrarle al niño los genitales, hasta contarles chistes o historias con connotaciones sexuales.

Abandono se refiere desde el abandono total físico, en la calle, con otra familia, en un hospital, hasta el abandono médico, es decir no proporcionarle la medicina que necesite, o abandono educativo, o sea no proporcionarle la educación necesaria.

Yo estoy muy largo de ser una experta en la materia, pero me encanta investigar y ahondar en temas que tengan que ver con el mejoramiento de nuestra sociedad; soy una fiel creyente en las campañas de educación social y en la educación en general para mejorar nuestra sociedad.

Creo sobre todo que la sanación emocional y psicológica desde la infancia hacen un mundo mejor para nosotros y las generaciones que vienen; de hecho los estudios indican que las personas que maltratan, violan o abusan a los niños, fueron en algún momento maltratados o abusados en su infancia; esto se convierte en una conducta repetitiva, generalmente porque es la única forma de “cariño” que conocen; si llegan a concientizarse que su conducta está mal, sin ayuda terapéutica no logran controlar la conducta indeseada.

La gran mayoría de los abusadores son personas conocidas por el niño, desde sus padres, tíos, niñeras, amigos de los padres, maestros, entrenadores, vecinos. No hay un perfil determinado o fácil de reconocer en el abusador, por eso hay que proveer de mayor información a la población para evitar situaciones que pongan en peligro a nuestros hijos, especialmente cuando están entre la edad de 0 a 12 años, cuando el pequeño es más vulnerable.

Es necesario estar alerta, detectar y actuar; si sospechamos de un caso, denunciarlo; si hay padres que están cayendo en ese círculo de violencia con sus hijos hay que buscar ayuda profesional. Un niño maltratado será marcado por el resto de su vida. Si cuidamos a los perros y podemos hacer campañas de concientización para evitar su maltrato, cómo no hacerlo con un ser humano, con un niño inocente, con un futuro ciudadano.

 

* Gerente General Wall Street English Nicaragua.

 

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