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La extrema derecha no podía tolerar mucho tiempo que el personaje más prestigioso y querido del mundo, el papa Francisco, hablara como Jesús exponiendo las verdades del Evangelio que incomodan los intereses de aquellos ricos -no todos- que hacen daño o son indiferentes con los pobres. El Papa ha puesto el dedo en la llaga al recordar que Jesús reclama justicia para los pobres, lamentando “la dictadura del dinero” y “el capitalismo salvaje” creadores de “estructuras de opresión”. Y para mayor disgusto llegó a declarar sin rodeos: “Nunca he sido de derechas”.

Sarah Palin, la malograda candidata a vicepresidenta de EE.UU. y reina no coronada del radical Tea Party, fue la primera en criticarlo públicamente en noviembre diciendo socarronamente que el Papa “ha tenido declaraciones que me suenan como tipo liberal, que me han sorprendido, que me han desconcertado”. Recientemente Carlos Alberto Montaner, periodista cubano residente en EE.UU. y gran gurú de la extrema derecha, escribió un artículo contra el Papa.

Sabemos que para la extrema derecha, el mercado es sacrosanto: todo debe regirse únicamente por sus leyes –oferta y demanda- sin admitir intervención del Estado que corrija sus deficiencias y abusos. Montaner dice que el papa Francisco “escribió su visión negativa sobre el mercado titulándola Evangelii Gaudium (Alegría del Evangelio)”; burlándose así de la Exhortación Apostólica del Santo Padre reduciéndola a ese tema. Al comentarista le irrita que Francisco afirme:

“Mientras las ganancias de unos pocos crecen enormemente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta del mercado y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común”. Montaner sale entonces con la cantinela trillada de “que vayan los pobres a saquear el Vaticano”, aunque todo lo que hay allí es patrimonio de la humanidad que la Iglesia solamente custodia, presenta y da mantenimiento.

Dice Montaner, despectivamente, que “el argentino” es un detractor del mercado “influido por la jerigonza peronista en materia económica” y trata de confrontarlo con Juan Pablo II a quien llama “apologista del mercado”. Pero no menciona las críticas al mercado y al capitalismo de Juan Pablo II, quien declaró que las leyes del mercado por sí mismas no resuelven los problemas económicos y sociales; y que sin la intervención del Estado el mercado se vuelve un “capitalismo salvaje”. Lo mismo que hoy repite –ciertamente con más frecuencia- Francisco. Menos mal que Montaner no se dice católico, expresando: “En definitiva, ¿con cuál de los dos papas se queda uno? Allá los católicos con ese dilema. Yo, gracias a Dios, soy agnóstico.” (?)

No necesitamos escoger entre dos papas, pues ambos predican la misma Doctrina Social de la Iglesia que resume las enseñanzas desde León XIII hasta Francisco, basadas en el Evangelio de Jesucristo, defendiendo –entre otros- tres grandes principios y valores contrarios a las posturas derechistas extremas: el destino universal de los bienes, la función social de la propiedad, el principio de solidaridad. La doctrina católica es opuesta al comunismo, pero también al capitalismo salvaje. La Iglesia acepta posiciones equilibradas: un capitalismo con moderada intervención del Estado, o un socialismo moderado con principios democráticos. Derecha e Izquierda moderadas; ambas son posiciones aceptables para los católicos.

Los ataques al Papa ya empezaron y vienen de la extrema derecha. Detrás de sus políticos, periodistas, etc., existen grandes corporaciones con inmensos intereses económicos. ¡Gente muy poderosa! ¡Cuidado!

 

*Abogado, periodista y escritor.

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