•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Se cumplieron 25 años este 22 de diciembre del asesinato de Francisco Alves Mendes Filho, conocido como Chico Mendes; murió enfrente de su casa, recién cumplía 44 años el 15 de diciembre de 1988; las balas provenían de manos de fanzendeiros (rancheros), mafias madereras-ganaderas, que nunca perdonaron sus logros por la preservación de la selva y el aglutinamiento de trabajadores por ese afán.

Brasileño, quien fundamentó su lucha pacífica por la conservación amazónica, su principal aporte al ambientalismo y sindicalismo mundial fue lograr la interrelación de la lucha sindical y la preservación de los medios de vida de los agremiados. Fundador de sindicatos, activista ambiental, encabezó luchas en un intento por preservar sus trabajos y la selva tropical al mismo tiempo; se opuso a la extracción de madera y la expansión de pastizales sobre el Amazonas.

Fundador del Consejo Nacional de Recolectores de Caucho, creador de la propuesta de Reservas Extractivas para los recolectores, primer presidente de la Central Única de los Trabalhadores, ACRE (CUT de ACRE), fundada en 1984.

Profundicé en su legado siendo estudiante universitario, estando de paso vacacional por Bielorrusia, por documentos que cayeron de casualidad en mis manos, y que una vez ante mis ojos devoré con sed de conocimientos; esto lo alimentó el hecho de estar a 70 kilómetros de Chernóbil, lugar de catástrofe ambiental.

En esa aldea bielorrusa todos hablaban de contaminación; las mujeres medían la leche con aparatos antes de beberla para saber el grado de radiación tolerable al cuerpo humano; las conversaciones de los hombres, cazadores por tradición debido a la abundante fauna, giraban alrededor de gigantes jabalíes rosados, de alces con cuernos fosforescentes.

Ahí miré kilómetros de bosques muertos color carbón, pescados vestidos de arcoíris y de ojos chispeantes; los niños con males congénitos eran trasladados a sanatorios en Cuba, que, a pesar del periodo especial de la época, nunca dejó ni deja de recibir.

Después de aquellas vacaciones fue imposible no ser ambientalista. Supe ya no solo por rigor académico que la cumbre de la ONU (1992) sobre medio ambiente de Río de Janeiro, la más grande en la historia, fue desarrollada en honor a Chico Mendes y a la lucha por salvar el llamado pulmón del planeta; ya la suerte de vincular mi profesión al medio ambiente era irreversible.

Estudié muchas leyes ambientales del mundo y constituciones, incluyendo la rusa de 1993 y la nicaragüense de 1987, todas influenciadas por los movimientos ambientalistas encabezados por aquel brasileño, quien con su lucha logró poner de moda desde entonces en los foros mundiales la palabra ecología. Chico recibió el premio Global 500 por la ONU en 1987 y ganó la medalla por el medio ambiente de la organización Better World Society.

La influencia de la corriente conservacionista en el derecho internacional del movimiento mundial por la conservación de las Amazonas tuvo su impacto en Centroamérica, donde en 1989 se crea la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo. El vínculo de Chico con Nicaragua era obvio, lo demuestra el nombre de uno de sus hijos, a quien bautizó como Sandino. En Costa Rica se estableció una fuerte corriente ambientalista en contra del monocultivo y promovía la producción de productos no tradicionales.

Costa Rica, de forma oportunista, se montó hábilmente en esa ola, incursionando en temas como el turismo ecológico, con el mérito de acuñar en el léxico de la lengua hispana el término ecoturismo, convirtiéndose en destino mundial con esa marca, aprovechándose en parte de la virginidad de la selva nicaragüense ubicada en el borde del río San Juan, que vendía como propia usufrutuando soberanía ajena.

Nicaragua, en ese entonces bloqueada económicamente, se desangraba en una injusta contienda sangrienta impuesta por el imperio, de la que descaradamente la política tica, haciendo de Judas, se beneficiaba utilizando su autollamada neutralidad activa, gozando a cambio de los llamados fondos sin retorno pagados por EE.UU. por su complicidad.

Es digno recordar el legado de Francisco Mendes ante la voracidad tica, la que al igual que fanzendeiros de este siglo, de la mano de una élite inescrupulosa y corrupta, una vez más no esconde su verdadera intención de apoderarse de lo ajeno en detrimento de un patrimonio ecológico de la humanidad, construyendo una carretera en plena selva al borde del río San Juan. Nicaragua no baja la guardia; la verdad, al final, prevalecerá al igual que el legado de Chico Mendes.

 

* Abogado, catedrático de Derecho Internacional.

marcasa111@hotmail.com