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Los celos se caracterizan por ser una emoción intensa y dolorosa, de carácter delirante, que generan suposiciones y fantasías de traición amorosa, que exageran los hechos y muchas veces falsifican la realidad. “Los celos —expresa Shakespeare— nunca son razonados. Son celos porque lo son: monstruo que se devora a sí mismo”. Monstruo que crece y se expande progresivamente, generando nuevas fabulaciones y fantasías, que hacen insoportable la vida del celoso y de la persona amada.

Los celos constituyen el móvil más importante de los crímenes pasionales. Es la causa más frecuente del homicidio o asesinato causado a la mujer por su marido, enamorado o compañero de vida. A veces seguido del suicidio del hechor, que se quita la vida como consecuencia de sus sentimientos de culpa, generados por la pérdida para siempre del ser amado.

Los celos se observan por igual en ambos sexos, pero llegar al asesinato es muy raro en la mujer. Es el hombre quien llega al extremo de dar muerte por celos a su pareja. Esta diferencia de comportamiento del hombre y la mujer encuentra explicación en las características de la cultura machista, que prevalece en nuestra sociedad. En la cultura machista, es el hombre quien manda y ordena. La mujer obedece. El hombre, de hecho, es dueño de la mujer. De ahí expresiones como “mi mujer”; “la señora de Pérez”; “la mujer del Ministro” y voces similares que reflejan posesión o dominio sobre una cosa.

El hombre celoso teme perder esa posesión. Es así que Descartes, filósofo francés, define los celos como “un efecto del temor, relacionado con el deseo de conservar una posesión”. Lo que normalmente precipita el ataque de los celos es el miedo de perder algo que el celoso cree que es suyo y de nadie más, pudiendo llegar al extremo de destruir esa propiedad antes que sea de otro.

El dicho popular “el que te quiere te cela” parte de un concepto equivocado del amor. El que ama no hace un infierno de la vida del ser amado. Amar es dar lo mejor de sí mismo, es dar apoyo, dar alegría, dar felicidad. “Tener amor es saber soportar, es ser bondadoso; es no tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso, ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad” (I Corintios, 13: 4 – 6).

Hay quienes sostienen que los celos contribuyen a conservar y desarrollar las virtudes sexuales, como la fidelidad y la castidad, virtudes que tendrán origen en el miedo de la mujer a la reacción violenta del hombre traicionado.

Para algunos feministas, los celos han sido causa de la sujeción de la mujer a la autoridad del hombre y un obstáculo al movimiento a favor de la igualdad de género.

En contraposición a quienes sostienen que los celos contribuyen a la estabilidad del hogar, E. Guillard afirma que “los celos convierten hogares que podrían ser santuarios de amor en infiernos de odio y discordia”. El hombre celoso ve en todo hombre que habla con su mujer un seductor infame, insiste en que abandone viejas amistades, le impide abrir una cuenta en Facebook, duda hasta de su mejor amigo. Sus dudas y suposiciones hacen de él un inquisidor, que indaga, investiga, todo lo que hace su mujer.

Si analizamos las causas de los celos, podemos descubrir como origen los sentimientos de inferioridad o de minusvalía del celoso, los cuales le hacen creer que no tiene la capacidad y cualidades personales que le permitan conservar el amor de su pareja, por lo que teme que cualquier otra persona mejor dotada pueda arrebatarle ese bien.

Otras veces los celos se explican por la tendencia a la infidelidad que puede estar presente en la psicología del celoso. Como él es propenso a ser infiel, cree que su pareja también lo es. “El que las usa se las imagina”, reza el refrán popular.

Los celos, antes que abonar a nuestra felicidad, son causa de sufrimiento y angustia; destruyen la paz y la tranquilidad que merece el hogar. Con los celos no se gana cariño, muy al contrario, se pierde lo que se ama.

Una mejor comprensión de nosotros mismos, de nuestra vida interior y del daño que generan los celos constituye un elemento valioso en el esfuerzo de superar nuestras debilidades personales.

 

* Psicólogo.

Naserehabed@hotmail.com