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En diciembre de 2013 se aprobó en Europa el Mecanismo Único de Resolución, MUR, con el que se completa el esquema de la Unión Bancaria, cuyo primer componente es el Supervisor Único Bancario, cargo para el que hace unos meses se nombró al Banco Central Europeo, BCE.

El primer componente del MUR es la Autoridad Única de Resolución, AUR, formada por un consejo ejecutivo y uno supervisor que tomarán las decisiones sobre la reestructuración y liquidación de los bancos en problema. La Comisión Europea, CE, estudiará si las decisiones de la AUR son aceptables y si está en desacuerdo enviará un informe al Consejo Europeo (formado por los 28 Gobiernos nacionales), el cual podrá oponerse a la decisión de la AUR, pedir que la enmiende o no reaccionar. Es decir, la última palabra la tendrían los Gobiernos nacionales.

El segundo componente del MUR es el Fondo Único de Liquidación, FUL, que se nutrirá de contribuciones anuales de 5,500 millones de euros a lo largo de diez años a cargo de la banca, y hasta que esté lleno (unos 55,000 millones en 2026) estará dividido en compartimentos nacionales.

Los ministros de finanzas de la eurozona acordaron establecer un cortafuegos que respaldará el FUL, el cual se apoyará, de alguna forma, en el Mecanismo Europeo de Estabilidad, MEDE. El cortafuegos es una red de seguridad a la que podrá acudirse para resolver problemas bancarios cuando el FUL aún no esté plenamente operativo o no sea suficiente.

En el caso de que haya que liquidar un banco, se recurrirá a los fondos del compartimento del país en el que la entidad está basada, y progresivamente se irá permitiendo el acceso al capital común. También se podrán utilizar los recursos de los compartimentos de los demás países para hacer frente a los costes no cubiertos por un fondo nacional concreto, igualmente de forma gradual y ordenada.

Por lo tanto, se acordó que durante el periodo en que se llenen los compartimentos nacionales con aportaciones de los bancos de cada país, esa financiación puente “será inicialmente disponible a través de los recursos nacionales o el MEDE sobre una base caso por caso”.

Para obviar las dificultades previstas, el Banco Central Europeo, BCE, recomendó en diciembre de 2013 a los países de la Unión Europea, UE, que implanten un sistema de emergencia y de urgencia que les permita decidir en 24 horas sobre la liquidación de un banco cuando implica riesgos sistémicos, ya que “en ciertos casos, por razones sistémicas, un banco tiene que ser liquidado en un periodo de tiempo muy corto”.

El BCE también sostuvo que la iniciativa para recomendar una liquidación bancaria debe partir del supervisor único, es decir del propio BCE, que después trasladaría su opinión a la AUR, a fin de evitar que haya “dos supervisores en paralelo”.

Por último, aconsejó sobre la posibilidad de que haya una línea de crédito para el FUL, que podría acudir a los mercados. No se habla de cortafuegos final, sino de una línea de crédito reembolsable por el sector bancario. Esta opción puede incluir garantías para permitir al FUL prestar en las condiciones más baratas y lo más rápidamente posible si lo necesitase.

El Parlamento Europeo deberá aprobar, antes de las elecciones de autoridades en mayo de 2014, lo acordado por los ministros de finanzas en diciembre de 2013, para su entrada en vigor.

 

* Economista, MBA.