Jorge Eduardo Arellano
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El abuso sexual es un hecho que ocurre mucho más de lo imaginado. El incremento en las denuncia indica que cada vez hay un mayor número de personas dispuestas a hablar, a terminar con el abuso sexual. Por ello hay mucho que hacer en relación a la prevención.

Apropiarnos de que el abuso sexual es prevenible nos ayudará a hablar de ello con nuestros hijos e hijas. ¿Cuál es el primer paso? Informarnos y hablar sobre el tema adecuadamente.

Muchas veces a las personas adultas nos cuesta hablar sobre el abuso sexual; eso hace que en ocasiones nos limitemos a “alarmar” y “atemorizar”, por ejemplo: “tenés que defenderte”, “no te dejés tocar de nadie”, etc... Este tipo de orientaciones no le enseña a la niña qué hacer o cómo hacerlo.

A veces, decimos que prevenimos cuando le decimos a los niños/as que no hablen con personas extrañas... ¿Es así que debemos decir a las/os niñas/os? quizás no, porque con ello estamos desconociendo que la mayoría de los abusadores son personas cercanas, de confianza y familiares del niño o niña.

Aprender más sobre el abuso sexual hace que tengamos más elementos que dar a los niños y niñas para que en realidad la prevención sea efectiva.

Preparémonos junto al niño o niña, busquemos respuestas ante posibles estrategias que usan los abusadores, por ejemplo, dice el abusador: “Vamos a jugar solos con la puerta cerrada”; la niña/o debe estar clara por qué no se debe jugar así, entonces ella/él puede responder: “No me gusta jugar encerrada/o, abra la puerta o grito”.

El abusador puede ofrecer un obsequio a cambio dejarse tocar, le puede decir: “Te doy un premio y jugamos a que yo te toco”... debemos enseñarle a la niña a decir NO, aunque sea una persona a quien ella quiere mucho, las respuestas pueden ser: “NO quiero jugar este juego”, “NO quiero que me toqués”.

Las amenazas son otra de las estrategias del abusador: “No podés decirle a nadie de este juego, porque entonces ya no te voy a querer y voy a estar muy triste”. “Si le decís a alguien de este juego, mato a tu mama, quemo la casa”. Las niñas y los niños ante el amor que sienten por esta persona y la confusión de lo que está sucediendo muchas veces se quedan solas/os aguantando el sufrimiento que el abuso sexual les genera; enseñémosle a decir: “NO me gusta este juego”, y enseñémosle a buscar a su mamá con la seguridad de ser creída/o, para que le diga lo que está pasando”.

Si hay un abusador en la casa seguramente éste le pedirá al niño/a que se deje tocar los genitales... que rocé sus genitales... haciéndole creer que esto es un juego, un hecho sin importancia. El niño o la niña debe estar preparada y estar fuerte para decir: “No me toque, usted no tiene derecho, le voy a decir a mi mamá”, “Esto no es juego para niños, no me quiero dejar tocar”. Si esto sucede debemos estar listas para cuando ella/él busque nuestra ayuda, podamos hacer con ella o él un plan para que vaya a buscar ayuda adulta de la persona que esté más cerca en ese momento.

Es importante también que sienta que su palabra tiene valor, que puede ser muy fuerte y que siempre estaremos ahí para apoyarlas/os cuando alguien más grande que ella/él, más fuerte que ella/él, a quien seguramente quiere o aprecia, quiera inducirle a tener algún contacto sexual.

Enseñarles sobre el verdadero nombre de sus genitales (pene, vagina), que las relaciones sexuales se dan sólo entre adultos, que estas son agradables siempre que sea con la voluntad de ambas personas, que el amor entre estas personas no es igual al amor de padres e hijos, de hermanos, parientes, etc.

Si hacemos las conversaciones con los niños o niñas frecuentemente, con paciencia, sencillez, con claridad, respondiendo a sus preguntas sin asustarnos, dejando a un lado la creencia de que “el abuso sexual es algo que ocurrirá en otras familias y no en la mía”, quizás logremos una adecuada prevención.

Un aspecto que no podemos olvidar es que la relación que tenemos con las niñas/os están basadas en un modelo autoritario, vertical, en el cual los adultos/as tenemos más poder, y que demostramos nuestro poder hacia las niñas/os manipulándoles, amenazándoles, utilizando la fuerza, la agresión, la imposición, la intimidación, etc.

Para prevenir el abuso sexual es importante que cambiemos ese modelo, porque es la semilla que facilita que germine el abuso sexual. Porque a la par le estamos enseñando a la niña/o que tolere y aprenda la indefensión frente al abuso. Ellos/as aprenden que otros tienen más poder (personas adultas), se vuelven indefensos ante el maltrato y el abuso, aprenden a obedecer sumisamente, tanto es así que no puede cuestionar la autoridad que les abusa.

¿Cómo cambiar este modelo por un modelo de educación y prevención basado en los derechos? Enseñándoles a las niños y niñas sus derechos, a apropiarse de ellos, que nadie tiene derecho a violentárselos, a que tienen derecho a proteger sus derechos, que nadie tiene derecho a ser maltratado por nadie (incluyendo padre, madre, profesor/a, etc.), a que NO es válido aprovecharse del otro para obtener gratificación personal (sexual y no sexual); a que nadie tiene derecho a usar u obligar sexualmente a otra/o.

¡Todas las voces y las voluntades contra el abuso sexual!
*Movimiento contra el Abuso Sexual.

Hablemosde.abusosexual@gmail.com