Jorge Eduardo Arellano
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En Nicaragua el patrón de poder devenido de lo tradicional (herencia moderno/colonial) y rearticulado durante los gobiernos neoliberales ha sufrido una erosión por medio de formas otras de organización alentadas desde el Estado. Esto ha sido posible sólo con el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional. El Estado nicaragüense está dejando de ser unidimensional para devenir pluridiversal y por lo tanto ha podido devolverle a la gente el control directo de sus instancias básicas y de existencia social, tales como el trabajo, el sexo, la subjetividad, la autoridad, las formas de organización, etc.

En este sentido los detentadores del poder antes del triunfo de noviembre 2006, a diferencia de la antigua clase señorial, que gozaba de una legitimidad basada en valores como la pureza de sangre, la nobleza del alma y la riqueza no mutable, ahora piensan monopolizarlo a través de la apropiación de términos como “sociedad civil”, sin distinguir el pleno sentido de esta categoría, al igual que una serie de máscaras como la “verdad”, “democracia”, la “justicia” y “la libertad de expresión”, la cual es vista desde una óptica monotópica, pues es válida nada más para la libertad que deviene de ellos.

Es así que cuando se cuestiona la opinión pública generada por sus medios la crítica se vuelve lesiva, pero cuando se da a la inversa los cauces son normales. Aquí entran en juego las micro/tecnologías de los diseños globales tomados del monopolio de la modernidad/modernización/colonialidad cuyos orígenes los podemos encontrar en eventos locales, pero que a la postre se han universalizados como la revolución francesa y los denominados derechos humanos eurocentrados, pensados por y para un hombre blanco, occidental, heterosexual o bien otro ejemplo sería la llamada libertad o la mal llamada democracia definida por los contextos eurocéntricos y no surgidos de nuestras realidades, pues podemos preguntarnos:
¿Esa libertad, esos derechos humanos, esa sociedad civil, esa “democracia” al menos se detuvo o se detiene hoy, a pensar en la gente de las riberas del río Coco que durante las crecidas del mismo siempre han quedado cubiertas de barro o bien en la gente de los barrios marginados a la orilla del lago de Managua a los cuales no sólo los programas como Hambre Cero, Usura Cero, Calles para el Pueblo, Alimentos para la Vida, Vivienda Digna, entre otros, les ha llegado ahora?
A esto habría que agregarle el conocimiento de una forma otra de comprender su existencia con la participación en las tomas de decisiones por medio del poder ciudadano y, a través de los cuales las personas inciden en sus propios destinos, pues sus sugerencias son tomadas en cuenta. Es así que podemos decir que las calles asfaltada en lugares como el Camilo Chamorro, René Polanco, así como en carreteras y caminos de penetración a nivel nacional han surgido no sólo de las necesidades, sino de los aportes o indicaciones de la población misma.

No obstante, otra distinción o mecanismo que la oligarquía en nuestro país aprovecha para normativizar o legitimar su planteamiento se asocia al control de las mediaciones racionales, o bien a través de su introducción en los espacios de poder reclamando el privilegio académico o la prosapia. Es decir, la idea es que se construye la alteridad a contraluz, mediante las imágenes que bien los cronistas, los viajeros o los letrados (caso de la Vanguardia) han difundido de los otros a través de sus textos. Dicho de otra manera, los valores y las referencias son re/afirmados a partir de su contraste con el pasado o por lo que gravita en el imaginario creado desde la colonialidad y que define a los que están afuera: los pobres, los condenados de la tierra, los paracaidistas, los chirizos, los jinchos, la multitud, etc.

Tomando esto como certificado nos habríamos de preguntar entonces: ¿cómo se ha definido en nuestro país una sola forma de racionalidad que ha legitimado la mirada clínica sobre las otras formas de entender, explicar y teorizar el mundo? ¿Basados en qué poder los conocimientos “otros” y la clasificación social eurocentrada asentada en la taxonomía, tomada de la clasificación vegetal, ha dividido la jerarquización de las estructuras sociales entre los dueños de la verdad y la justicia y los que habitan los bordes?
Ya lo decíamos, esto lo han articulado por medio de la modulación del patrón de poder colonial, el cual, venturosamente está siendo no sólo cuestionado, sino puesto en entredicho por las formas nuevas de organización y de administrar (gobernar escuchando al pueblo por ejemplo) que el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional está echando a rodar con los pobres del mundo y, específicamente con los de Nicaragua. En esto radica el ejercicio del voto este nueve de noviembre, el cual debe brindarle continuidad a este proyecto que venimos describiendo y esto será posible solamente con los candidatos del pueblo, es decir, con los del FSLN.


cmidenceni@yahoo.com