Jorge Eduardo Arellano
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En todos los lugares que se visitan hay lecciones que aprender y más aún cuando uno es curioso y extrovertido, ya que caminando por las calles de las ciudades y pueblos del mundo, encontramos diversión y ejemplos para adaptarlos en nuestros lares nativos.

Pues bien, New York y Philadelphia son ciudades donde hay mucho que aprender, incluso se puede notar con mayor facilidad la reacción de la gente en cuanto a la crisis financiera, ya que no se ve a gente entrando en las boutiques, pero sí, aunque no mucha, en las tiendas de descuento, así como comprando vinos y flores para levantar el espíritu y concurriendo a las muchas salas de cines y teatros.

En Nueva York y Filadelfia, los estadios de fútbol americano y de béisbol, con un promedio de 50 mil fanáticos por juego, donde el que menos gasta es 100 dólares por persona, lo que incluye boleto, hot dog o hamburguesa y soda, ya que el que llega con apetito y toma cerveza puede gastar unos 150 dólares, lo que multiplicado por unos doscientos mil fanáticos que ven juegos en un fin de semana inyectan millones de dólares a la economía, nos demuestra que el Turismo Deportivo está por encima de cualquier crisis financiera.

Cuando se reside en una ciudad generalmente no visitamos los llamados lugares turísticos, pero al regresar como visitantes a esa misma ciudad, nos invade la curiosidad y es así donde comenzamos a descubrir atracciones que nunca habíamos visitado o si lo habíamos hecho no la apreciábamos, como es el caso en Philadelphia del “Reading Terminal Market” . Éste es un mercado que está en el centro de la ciudad, fundado en 1892, con aproximadamente 80 stands que ofrecen carnes, pescados, vegetales, frutas, flores, chocolates, dulces, etc. y donde se puede comer una gran variedad de productos, incluso hay un bar y un piano que diariamente ameniza a los comensales y los históricos finqueros y ganaderos de la zona Holandesa de Pennsylvania (Pennsylvania Dutch donde residen los Amish y Mennotites) que también tienen una finca en el sector de la carretera de Tipitapa a Masaya.

Éste no es un mercado municipal. Lo fundó la familia Reading, cuando buscaba una terminal en la ciudad para su ferrocarril y es un ejemplo de lo que la empresa privada puede realizar en Managua y otras ciudades de Nicaragua, donde se necesitan mercados limpios y organizados. El arquitecto Alfredo Osorio-Peters, diseño y construyó en Managua el Mercado Oriental No. 2 con éxito y con su espíritu emprendedor podría ser el indicado para iniciar este proyecto con la cooperación de la Alcaldía, que no sólo sería un modelo para los otros mercados, sino una atracción turística para Managua, como lo es el « Reading Terminal Market » para Philadelphia, donde compran y comen unas setenta y cinco mil personas por semana, quienes gastan, según un estudio reciente, unos trescientos cinco millones de dólares por ano.

Aunque Philadelphia tiene muchos atractivos turísticos, ya que ahí se fundaron los Estados Unidos de América, hay ciertas cosas que pudieran duplicarse en ciudades como Managua, para hacer de nuestra Capital un lugar ameno y simpático, tal como los murales que adornan las paredes de las casas y edificios. En Philadelphia hay unas TRES MIL obras de arte, porque consideran que el arte tiene el poder de unir, de dar tranquilidad y de reflejar la historia. Quitemos esos rótulos que ahogan el paisaje de Managua y patrocinemos a nuestros pintores a crear murales donde se refleje nuestra cultura y nuestra historia, colocando los nombres de los patrocinadores en pequeño, que sería para ellos mejor propaganda que esos tenamastes que nos agobian. Embellezcamos nuestra ciudades, usando la cultura.

Lo otro que es ejemplar y que nos puede servir en Managua son los plazas parques que existen en todas las grandes ciudades de los Estados Unidos. Para ello, necesitamos rehabilitar y darle seguridad y atractivos a nuestros parques para niños y adultos, ya que pensar que vamos a tener un Parque al estilo del « Central Park » de Nueva York es sonar. Hasta la próxima semana con El archivo XV.